BOOKI

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lunes, 30 de noviembre de 2015

TARDES DE BIBLIOTECA

MAÑANA POR LA TARDE 
ABRE LA BIBLIOTECA
Y HABRÁ CUENTACUENTOS.
¡¡¡TE ESPERAMOS POR ALLÍ!!!

MERCADO DE TRUEQUE DE LIBROS

YA PUEDES LLEVAR A CLASE
EL LIBRO PARA INTERCAMBIAR
EN EL MERCADO DE TRUEQUE
DE LIBROS EL PRÓXIMO JUEVES
DÍA 10 DE DICIEMBRE.
¡¡¡SI TRAES TU LIBRO
PODRÁS LLEVARTE OTRO!!!

JUNTOS PODEMOS CONSEGUIRLO...

EL CARACOL QUE QUERÍA

BUSCAR EL SOL.


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 Había una vez
un pequeño caracol
que quería conocer
el lugar por el que salía el sol.
...Y camina que caminarás, no descansó en siete días y siete noches. Aún no lo había encontrado, pero se paró, porque le empezó a dar un dolor muy fuerte en la barriga. Vio una col y quiso cortar una hoja para hacerse una sopita que aliviaría el dolor. 
Y tira que tirarás, no la pudo arrancar.
Con estas pasó un ESCARABAJO y le dijo:
-¿Qué haces caracol?
-Quiero arrancar esta hoja de col,
pues he pillado un buen dolor,
yendo a ver por dónde sale el sol.
-Como veo que solo no puedes, yo te ayudaré.
Y el escarabajo agarró al caracol
y tira que te tirarás,
pero a pesar del esfuerzo
la hoja no se movió.

Con estas pasó una RANA
-¿Qué hacéis aquí tan ajetreados?
Y el escarabajo respondió:
-Quiero ayudar al caracol
a arrancar la hoja de la col
pues ha pillado un buen dolor
al ir a ver por donde sale el sol.
La rana respondió:
-Cómo veo que solos no podéis, yo os ayudaré.
Y la rana agarró al escarabajo,
el escarabajo agarró al caracol,
y lo tres tira que te tirarás,
tira que te tirarás
y la hoja no se quería soltar.
Con estas pasó un SAPO y dijo:
-¿Qué hacéis tan ajetreados?
Y le contestaron:
-Ayudamos al caracol
a arrancar la hoja de la col,
pues ha pillado un buen dolor
al ir a ver por dónde sale el sol.
-Como veo que solos no podéis, yo os ayudaré.
Y el sapo agarró a la rana,
la rana agarró al escarabajo,
el escarabajo agarró al caracol,
y los cuatro tira que te tirarás,
tira que te tirarás, pero la hoja no se quería soltar.
Con estas pasó una ARDILLA y dijo:
-¿Qué hacéis tan ajetreados?
Y le contestaron:
-Ayudamos al caracol
a arrancar la hoja de la col,
pues ha pillado un buen dolor
al ir a ver por dónde sale el sol.
-Como veo que solos no podéis, yo os ayudaré.
Y la ardilla agarró al sapo,
el sapo agarró a la rana,
la rana agarró al escarabajo,
el escarabajo agarró al caracol,
y los cinco tira que te tirarás,
tira que te tirarás, pero la hoja no se quería soltar.
Con estas pasó un CONEJO y dijo:
-¿Qué hacéis tan ajetreados?
Y le contestaron:
-Ayudamos al caracol
a arrancar la hoja de la col,
pues ha pillado un buen dolor
al ir a ver por dónde sale el sol.
-Como veo que solos no podéis, yo os ayudaré.
Y el conejo agarró a la ardilla,
la ardilla agarró al sapo,
el sapo agarró a la rana,
la rana agarró al escarabajo,
el escarabajo agarró al caracol,
y tira que tirarás, tira que tirarás
y tanto tiraron que arrancaron la hoja de la col
y con ella la col entera,
pero del tirón todos cayeron al suelo y quedaron:
Desplomados,
Aplastados,
Descostillados,
Cuellotorcidos,
Desnarigados,
Patiquebrados
Todos, todos excepto el escarabajo
que fue a pedir ayuda y la encontró.
Pronto estuvieron todos curados,
haciéndose entre ellos muy buenos amigos
y fue también así como el cuento se terminó.

jueves, 26 de noviembre de 2015

THANKSGIVING DAY


HOY SE CELEBRA
EN ESTADOS UNIDOS
EL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS
"THANKSGIVING DAY".
NO TE PIERDAS LA HISTORIA 
DE ESTA FESTIVIDAD... 
En  1620  un grupo  de  peregrinos  viajaron  a  América
 a  bordo  del  barco  Mayflower.
In  1620,  a  group  of   English  pilgrims  came  to  America 
on   the  Mayflower  ship.
Vino el invierno y no había suficiente comida. Los peregrinos no estaban preparados para el frío, y muchas personas se enfermaron.
 

Winter came and there was not enough food. The pilgrims were not prepared for the cold and many of them got sick.

Los Indios ayudaron a los peregrinos. Les enseñaron  cómo cultivar maíz,guisantes, calabazas y otros frutas y verduras.
 También enseñaron a los peregrinos a pescar y cazar
 The Indians helped the pilgrims and taught them how to grow corn, peas,pumpkins and other fruits and vegetables. 
They also taught the Pilgrims how to fish and hunt.
Cuando los peregrinos ya estaban establecidos con la primera cosecha recolectada, decidieron tener un día de gracias para agradecer a Dios y a los Indios que les ayudaron.
Once the pilgrims had gotten settled and reaped their first harvest,they decided to have a day of Thanksgiving in order to thank God and the Indians who had helped them.
 
 El Día de Acción de Gracias fue fundado para dar Gracias a Dios y a los Indios.Muchas personas también utilizan esta ocasión para dar gracias y expresar aprecio a seres queridos, amigos y familiares.La comida tradicional incluye pavo asado, pastel de calabaza, camote,maíz, salsa de arándanos y pan casero.
Thanksgiving was founded to thank God and Indians. Later, people also used this day to thank and appreciate others.The traditional thanksgiving meal includes roast turkey, pumpkin pie, sweet potato, corn,cranberry sauce and homemade bread.

EL RAP DE NAVIDAD

¡¡¡YA TENEMOS CINCO 
RAPS DE NAVIDAD!!!
BIIIIIIIIIIIIIEEEEEEEEEEEENNNNNNN
¿QUIÉN MÁS SE ANIMA A COMPONER
UN RAP DE NAVIDAD?

miércoles, 25 de noviembre de 2015

RAP DE NAVIDAD

YA PUEDES IR COMPONIENDO
TU RAP DE NAVIDAD.
CUANDO LO TENGAS...
PODRÁS CANTÁRSELO 
A TUS COMPIS.

NADIE ES MÁS QUE NADIE

¡NO TE PIERDAS ESTE CUENTO,
HOY QUE ES EL DÍA
CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO!

ARTURO Y CLEMENTINA






 








Un hermoso día de primavera, Arturo y Clementina, dos jóvenes y hermosas tortugas, se conocieron al borde de un estanque. Y aquella misma tarde descubrieron que estaban enamorados.


Clementina, alegre y despreocupada, hacía muchos proyectos para su vida futura mientras paseaban los dos a orillas del estanque y pescaban alguna cosita para la cena.


Clementina decía: Ya verás qué felices seremos. Viajaremos y descubriremos otros lagos y otras tortugas diferentes, y encontraremos otra clase de peces, y otras plantas y flores en la orilla... ¡Será una vida estupenda! Iremos incluso al extranjero. ¿Sabes una cosa? Siempre he querido visitar Venecia.


Y Arturo sonreía y decía vagamente que sí.



Pero los días transcurrieron iguales al borde del estanque. Arturo había decidido pescar él solo para los dos, y así Clementina podría descansar. Llegaba a la hora de comer, con renacuajos y caracoles, y le preguntaba a Clementina: ¿Cómo estás, cariño? ¿Lo has pasado bien?




Y Clementina suspiraba: ¡Me he aburrido mucho! ¡Todo el día esperándote!


¡ABURRIDO! -gritaba Arturo indignado. ¿Dices que te has aburrido? Busca algo que hacer. El mundo esta lleno de ocupaciones interesantes. ¡Sólo se aburren los tontos!


A Clementina le daba mucha vergüenza ser tonta, y hubiera querido no aburrirse tanto, pero no podía evitarlo.


Un día, cuando volvió Arturo, Clementina le dijo: Me gustaría tener una flauta. Aprendería a tocarla, inventaría canciones, y eso me entretendría.


Pero a Arturo esa idea le pareció absurda: ¡TÚ! ¿Tocar la flauta, tú? ¡Si ni siquiera distingues las notas! Eres incapaz de aprender. No tienes oído.


Y aquella misma noche, Arturo llegó con un hermoso tocadiscos, y lo ató bien a la casa de Clementina, mientras le decía: Así no lo perderás. ¡Eres tan distraída!

Clementina le dio las gracias. Pero aquella noche, antes de dormirse, estuvo pensando por qué tenía que llevar a cuestas aquel tocadiscos tan pesado en lugar de una flauta liviana, y si era verdad que no hubiera llegado a aprender las notas y que era distraída.

Pero después, avergonzada, decidió que tenía que ser así, puesto que Arturo, tan inteligente, lo decía. Suspiró resignada y se durmió.


Durante unos días, Clementina escuchó el tocadiscos. Después se cansó. Era de todos modos un objeto bonito, y Clementina se entretuvo limpiándolo y sacándole brillo. Pero al poco tiempo volvió a aburrirse. Y un atardecer, mientras contemplaban las estrellas, a orillas del estanque silencioso, Clementina dijo: Sabes, Arturo, algunas veces veo unas flores tan bonitas y de colores tan extraños, que me dan ganas de llorar. Me gustaría tener una caja de acuarelas y poder pintarlas.


¡Qué idea ridícula! ¿Es que te crees una artista? ¡Qué bobada! Y reía, reía, reía.

Clementina pensó: Vaya, ya he vuelto a decir una tontería. Tendré que andar con mucho cuidado o Arturo va a cansarse de tener una mujer tan boba. Y se esforzó en hablar lo menos posible.


Arturo se dio cuenta enseguida y afirmó: Tengo una compañera aburrida de veras. No habla nunca y, cuando habla, no dice más que disparates.


Pero debió sentirse un poco culpable y, a los pocos días, se presentó con un paquetón. Mira, he encontrado a un amigo mío pintor y le he comprado un cuadro para ti. Estarás contenta, ¿no? Decías que el arte te interesa. Pues ahí lo tienes. Átatelo bien porque, con lo distraída que tú eres, ya veo que acabarás por perderlo.


La carga de Clementina aumentaba poco a poco. Un día se añadió un florero de Murano: ¿No decías que te gustaba Venecia? Tuyo es. Átalo bien para que no se te caiga, ¡eres tan descuidada!


Otro día llegó una colección de pipas austríacas dentro de una vitrina.

Después una enciclopedia, que hacía suspirar a Clementina. ¡Si por lo menos supiera leer!- pensaba.

Llegó el momento en que fue necesario añadir un segundo piso a la casa de Clementina.


Clementina, con la casa de dos pisos a sus espaldas, ya no podía ni moverse. Arturo le llevaba la comida y esto lo hacía sentirse importante: ¿Qué harías tú sin mí? ¡Claro! -suspiraba Clementina-. ¿Qué haría yo sin ti?







Poco a poco, la casa de dos pisos quedó también completamente llena. Pero ya tenían la solución: tres pisos más se añadieron ahora a la casa de Clementina.


Hacía mucho tiempo que la casa de Clementina se había convertido en un rascacielos, cuando una mañana de primavera decidió que aquella vida no podía seguir por más tiempo.





Salió sigilosamente de su casa y dio un paseo: fue muy hermoso, pero muy corto. Arturo volvía a casa para el almuerzo, y debía encontrarla esperándole. Como siempre.


Pero poco a poco el paseíto se convirtió en una costumbre y Clementina se sentía cada vez más satisfecha de su nueva vida. Arturo no sabía nada, pero sospechaba que ocurría algo: ¿De que demonios te ríes? Pareces tonta -le decía.


Pero Clementina, esta vez, no se preocupó en absoluto. Ahora salía de casa en cuanto Arturo le daba la espalda. Y Arturo la encontraba cada vez más extraña, y encontraba la casa cada vez más desordenada, pero Clementina empezaba a ser verdaderamente feliz y los retos de Arturo ya no le importaban.


Y un día Arturo encontró la casa vacía.


Se enfadó muchísimo, no entendió nada y, años más tarde, seguía contándole a sus amigos: Realmente era una desagradecida esa tal Clementina. No le faltaba nada. ¡Veinticinco pisos tenía su casa, y todos llenos de tesoros!

Las tortugas viven muchísimos años, y es posible que Clementina siga viajando feliz por el mundo. Es posible que toque la flauta y haga hermosas acuarelas de plantas y flores.
Si encuentras una tortuga sin casa, intenta llamarla: ¡Clementina, Clementina!Y si te contesta, seguro que es ella.



 

 


AHORA PUEDES VER EL CUENTO...


jueves, 19 de noviembre de 2015

DIVERTIDO CUENTO

¿CONOCES A DON QUIJOTE, 

A TARZÁN Y AL PÁJARO LOCO?

¿TE GUSTAN LOS BOQUERONES

EN VINAGRE?

¡NO TE PIERDAS ESTE 

DIVERTIDO CUENTO! 

DON QUIJOTE, TARZÁN 

Y EL PÁJARO LOCO.


En un lugar de la Mancha de chocolate de cuyo nombre no quiero acordarme vivía una vez un flacucho, ágil y bromista Pájaro al que llamaban Loco.

Pájaro Loco tenía un padre llamado Tarzán de las Altas Hierbas que trabajaba de higos a brevas en un pueblo cercano llamado Hollywood haciendo botijos de barro. Para ir al pueblo lo hacía encima de su caballo "Sancho Panza", que así se llamaba por lo gordo y tripudo que estaba.

A su vez, el padre de Tarzán, o sea, el abuelo del Pájaro Loco, se llamaba Quijote, pero como era tan mayor, tan serio y tan triste, todos los del pueblo le decían Don Quijote del Porrosillo, que era como se llamaba aquel pueblo donde vivían nuestros amigos. A Don Quijote le hacía muchas bromas pesadas su nieto, por lo que a todas horas el pobre abuelo estaba diciendo:

—¡Pájaro Loooocoooo, Pájaro Looooocoooo...., ven pacá que te voy a desplumar!

La verdad es que Pájaro Loco se pasaba de gracioso con todo el mundo, no sólo con su abuelo. Hasta que un día le agarró del cuello su padre y le dijo que o cambiaba de actitud o tendría que enviarlo a casa de su tía Dulcinea del Membrillo.

Como Pájaro Loco no paraba de hacer travesuras, un día Tarzán -a su pesar-, no tuvo más remedio que cumplir con su promesa y agarrándolo esta vez de las orejas lo montó en el burro "Sancho Panza" y tras dos días y dos noches de larga caminata en la que sólo comieron algunas hierbas del camino, llegaron al pueblo llamado Rocinante donde vivía la tía Dulcinea.

Cuando entraron en la casa, tía Dulcinea, que estaba más loca que un rebaño de cabras, permanecía escondida detrás de la puerta con una escoba y nada más verlos empezó a palos con el padre y el hijo hasta que se dió cuenta que aquellos visitantes no eran los cobradores del recibo de la luz y del teléfono.

—Perdonad, pobres míos, ay qué pena, cómo os he puesto, si parecéis dos tomates, lo siento mucho.

—No te preocupes tía Dulci -contestó el pájaro Loco que, acostumbrado a los castigos de Tarzán, ni se había enterado de los golpes. Y bromeando, añadió: "Hemos venido pa decirte que te ha tocao la lotería de Semana Santa y que, plis, eres rica".


Tía Dulcinea dio tal salto de alegría que se golpeó con la lámpara de 5 brazos que colgaba del techo. Al caer lo hizo encima de Tarzán haciéndole trizas tres costillas y la tibia y el peroné de la rodilla izquierda. El pobre hombre, tan canijo y tan flacucho como era, quedó aturdido en el suelo mientras Pájaro Loco, sin darse cuenta, recibía un tremendo golpe al caerle la lámpara encima de la cabeza. Más como estaba tan acostumbrado a los golpes creyó que era otra cosa y dijo a tía Dulcinea: "¡A ver, tía, cuándo echas insecticida en esta casa que menuda araña me acaba de caer encima!".

Y acto seguido, se desmayó junto a Tarzán.

El panorama era desolador. Padre e hijo, descalabrados en el suelo y ...¡sólo hacía medio minuto que estaban con tía Dulcinea!.

Cuando, días mas tarde, Tarzán y Pájaro Loco recobraron el conocimiento estaban en dos camas en medio de una enorme sala en la que había un letrero que ponía "Hospital". A los pies de sus camas estaban Tía Dulcinea y Don Quijote comiéndose unos boquerones en vinagre.

—¡Por fin abrís los ojos, hijos míos, —dijo Don Quijote—. Pensábamos que ibais a estar inconscientes toda la vida!

—Abuelo —preguntó Pájaro Loco, siempre tan bromista— ¿quién va primero en la Liga, el Madrid o el Barcelona?

—¡El Betis, mal sobrino, que vaya susto que me has dado! —contestó Tía Dulcinea. Y al levantar los brazos para abrazarlo le dio sin querer con el bolso en la cabeza, dejándolo inconsciente.

Al ver nuevamente herido a su hijo, Tarzán -que era bastante sensible a la visión de la sangre- se desmayó también y así siguen desde entonces, durmiendo plácidamente en un par de camas del Hospital de Nuestra Señora de los Dolores, donde todos los días, delante de sus camas, Tía Dulcinea y Don Quijote se comen un platito de boquerones en vinagre traidos desde la muy noble y leal villa de Málaga, esperando el milagro de que Tarzán y Pájaro Loco vuelvan en sí. Lo que no saben es que los dos no piensan despertar mientras puedan:

—Con lo bien que se está aquí, durmiendo todo el día, sin trabajar, con la comida gratis a través del suero... cualquiera hace como que se despierta... (razona Tarzán).

—Yo no abro los ojos mientras tía Dulcinea no se vaya a freir boquerones a otro lugar. ¡Cualquiera corre el riesgo de otro nuevo accidente!... (piensa Pájaro Loco).


El final de esta historia no podía ser otro. Tantos días comiendo juntos los dichosos boquerones en vinagre, tía Dulcinea y el abuelo Don Quijote llegaron a entablar una relación gastronómica tan cariñosa que decidieron, a sus años, casarse. Y así lo hicieron. Desde entonces fueron felices y esta vez comieron perdices. Sólo entonces se olvidaron de visitar a Tarzán y Pájaro Loco, quienes vieron entonces la ocasión de abrir los ojos:

—¡Milagro, milagro! —gritaron las enfermeras—. ¡Los bellos durmientes se despiertan!

Ahora los tenemos a tres mil kilómetros de distancia de tía Dulcinea para evitar su maligna presencia.

TE RECOMIENDO...

YA ESTÁ TERMINADO NUESTRO
MURAL DE RECOMENDACIONES
DE LIBROS QUE OS HAN GUSTADO
MUCHÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍSIMO.
SI QUIERES VERLO 
EN VIVO Y EN DIRECTO...
¡¡¡ACÉRCATE A LA BIBLIO!!!

lunes, 16 de noviembre de 2015

CASTAÑAS EN NOVIEMBRE

¿TE GUSTAN LAS CASTAÑAS?
ESTAMOS EN NOVIEMBRE,
EL MES DE LAS CASTAÑAS.
¡NO TE PIERDAS UNOS
 BONITOS POEMAS
EN EL BLOG DE LA BIBLIO! 









viernes, 13 de noviembre de 2015

miércoles, 11 de noviembre de 2015

EL SAPO DENTUDO

¿TÚ TE LAVAS LOS DIENTES?

SABES QUE ES MUY IMPORTANTE.

¡NO TE PIERDAS ESTE CUENTO!

El sapo dentudo

Hace mucho, mucho tiempo, hubo un mago que por casualidad inventó un hechizo un poco tonto, capaz de dar a quien lo recibiera una dentadura perfecta. Como no sabía qué hacer con aquel descubrimiento, decidió utilizarlo con uno de sus sapos. El sapo se transformó en un sonriente y alegre animal, que además de poder comer de todo, comenzó también a hablar.
- Estoy encantado con el cambio- repetía el sapo con orgullo- prefiero mil veces las dulces golosinas que seguir comiendo sucias y asquerosas moscas.
Viendo el ragalo tan maravilloso que suponía aquella dentadura para el sapo, y el poco cuidado al elegir sus comidas, el mago no dejaba de repetirle:
- Cuida tus dientes, Sapo. Lávalos y no dejes que se enfermen ni tengan caries. Y sobre todo no comas tantas golosinas...
Pero Sapo no hacía mucho caso: pensaba que su dentadura era demasiado resistente como para tener que lavarla, y las golosinas le gustaban tanto que ni intentaba dejar de comerlas.
Así que un día aparecieron las caries en su dentadura y se fueron extendiendo por su boca poco a poco
, hasta que al descuidado de Sapo descubrió que tenía todos los dientes huecos por dentro, y se le empezaron a caer. Intentó cuidarlos entonces, pero ya poco pudo hacer por ellos, y cuando el último de sus relucientes dientes cayó, perdió también el don de hablar.
¡Pobre Sapo! Si no lo hubiera perdido, le habría podido contar al mago que si volviera a tener dientes los cuidaría todos los días, porque no había nada más asqueroso que volver a comer bichos ¡PUAJ!

lunes, 9 de noviembre de 2015

LUNES QUERIDO


El Lunes estaba muy triste. Se había dado cuenta de que los niños no lo querían. Los escuchaba quejarse: – ¡Otra vez Lunes, nooooo! ¡Ojalá el Lunes no existiera! Las quejas se repetían continuamente, cada vez que el popular y querido Domingo se iba.El Lunes se deprimió tanto por el rechazo de los niños que cayó enfermo. El médico le ordenó guardar cama, así que ya no podía cumplir sus funciones como día de la semana. Los padres y maestros convocaron a una gran reunión para decidir cómo afrontar la falta de Lunes.
– Ahora sólo contamos con seis días, nuestros niños tendrán menos escuela y aprenderán menos. – se quejaban los padres.
– No tiene por qué ser así, démosle al Domingo las funciones que tenía el Lunes y reduzcamos el fin de semana solo a los sábados.– sugirieron los maestros.
Todos estuvieron de acuerdo con la idea y así se hizo. Las clases empezaban el Domingo y terminaba el Viernes. Solo los Sábados los niños jugaban y descansaban.
Fue entonces cuando empezaron a extrañar al Lunes y a valorarlo. Iban a visitarlo, le llevaban flores, chocolates y globos, le hicieron cientos de lindos dibujos.
El Lunes se sintió tan querido que se recuperó y volvió rápidamente al trabajo. 
Los niños nunca más se volvieron a quejar de él.
Fin

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿CONOCES A ESTOS DOS AMIGOS, SAPO Y SEPO?

SAPO Y SEPO SON DOS AMIGOS

MUY AMIGOS, 

QUE VIVEN MUCHAS 

AVENTURAS JUNTOS. 

EN LA BIBLIOTECA

TIENES MUCHAS 

DE SUS HISTORIAS.

Sapo y Sepo

 Sepo fue a casa de Sapo. Encontró una nota en la puerta que decía: “Querido Sepo: no estoy en casa. He salido, porque quiero estar solo”.


-¿Solo? -exclamó Sepo-. Sapo sabe que yo soy su amigo. ¿Por qué quiere estar solo?




Sepo miró por las ventanas. Miró en el jardín. En ningún sitio vio a Sapo. Sepo se fue al bosque. Sapo no estaba allí. Fue al prado. Sapo no estaba allí. Bajó al río y allí estaba Sapo, sentado en una isla; estaba solo.



-Pobre Sapo -dijo Sepo-. Debe de estar muy triste. Voy a animarle.



Sepo corrió a casa. Hizo emparedados. Preparó una jarra de té con hielo. Lo puso todo en una cesta. Sepo volvió deprisa del río.



-¡Sapo! -gritó-. ¡Sapo, soy yo, te mejor amigo!



Sapo estaba demasiado lejos para oírle. Sepo se quitó la chaqueta la ondeó como una bandera, pero Sapo estaba demasiado lejos para verle. Sepo gritó y le hizo señales con los brazos, pero todo fue inútil... Sapo seguía sentado en la isla. Ni veía ni oía a Sepo... Una tortuga pasó nadando. Sepo se subió a la tortuga.



-Tortuga- pidió Sepo-, llévame a la isla. Sapo está allí. Quiere estar solo.



-Si Sapo quiere estar solo- dijo la tortuga-, ¿por qué no le dejas que esté solo?



-Quizá tengas razón -dijo Sepo-. Quizá Sapo no quiere verme. Quizá ya no quiere ser mi amigo.



-Sí, es posible -dijo la tortuga mientras nadaba hacia la isla.




-¡Sapo! -gritó Sepo-. Lamento mucho todas las tonterías que hago. Lamento mucho todas las bobadas que digo... ¡Por favor, vuelve a ser mi amigo!



Sepo resbaló de la tortuga, cayó de espaldas al río y se dio un tremendo chapuzón. Sapo oyó el estrépito y ayudó a Sepo a subir a la isla. Sepo miró la cesta. Los emparedados estaban mojados. La jarra de té con hielo estaba vacía.



-Se ha estropeado todo -dijo Sepo-. Lo preparé para ti, Sapo, para que te pusieras contento.



-Pero, Sepo -dijo Sapo-, si estoy contento. Estoy muy contento. Cuando me desperté esta mañana, el sol brillaba y yo me sentí muy feliz. Y me sentí muy feliz porque soy un sapo y también me hizo sentirme feliz estar seguro de que tú eres mi amigo. Quería estar solo para poder pensar en lo estupendo que es todo.

-¡Ah, claro! -dijo Sepo-. Me parece que esa es una buena razón para querer estar solo...



-Ahora, en cambio -dijo Sapo-, me alegro mucho de no estar solo. Vamos a comer.



Sapo y Sepo se quedaron en la isla toda la tarde. Comieron los emparedados mojados sin té con hielo. Eran dos amigos, muy amigos, sentados juntos, solos.


   Sapo y Sepo, de Arnold Lobel

¡NO TE PIERDAS A SAPO Y SEPO 
REPRESENTANDO 
UNA OBRA DE TEATRO!