BOOKI

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jueves, 7 de diciembre de 2017

CONSTITUCIÓN Y CUENTOS CLÁSICOS






 
 Caperucita nunca va a la escuela...
¡ pero tiene derecho a la educación!

Al soldadito de plomo le faltaba una pierna...
¡Pero tiene derecho a la sanidad!


A los tres cerditos el lobo les derribó la casita...
¡Pero tienen derecho a una vivienda digna y agradable! 
El patito feo no tenia amigos por ser diferente...
 ¡Pero tiene derecho a la igualdad, al a amistad y a quererlo tal y como es!
 Hansel y Gretel no tenían nada...
¡Pero tienen derecho a una familia y a una infancia digna!

martes, 5 de diciembre de 2017

DÍA DE LA CONSTITUCIÓN


MAÑANA
 DÍA 6 DE DICIEMBRE
SE CELEBRA EN ESPAÑA  
EL DÍA DE LA CONSTITUCIÓN.
ESE DÍA TODOS Y TODAS 
DEBERÍAMOS RECORDAR 
NUESTROS DERECHOS 
Y NUESTROS DEBERES.
NY





 ¡NO TE PIERDAS ESTE VÍDEO!
https://www.youtube.com/watch?v=r645d8DIzLY


MAÑANA
 6 DE DICIEMBRE  ES EL DÍA DE LA
 CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA.
APRENDE MUCHÍSIMO SOBRE
NUESTRA CONSTITUCIÓN.
CONSTITUCIÓN
Las aventuras de Ruedita y la Constitución Española




CANCIÓN DE LA CONSTITUCIÓN
LA CONSTITUCIÓN TE HACE CONOCER
CUÁL ES TU DERECHO
Y CUÁL ES TU DEBER.
YO TENGO DERECHO A PODER JUGAR

Y DEBO LAS NORMAS SIEMPRE RESPETAR.
YO TENGO DERECHO A LA EDUCACIÓN
Y DEBO EN LA ESCUELA PRESTAR ATENCIÓN.

YO TENGO DERECHO A LA SANIDAD
Y DEBO CUIDAR MI HIGIENE PERSONAL.

YO TENGO DERECHO A DAR MI IPINIÓN

Y DEBO ESCUCHAR CON EDUCACIÓN.
YO TENGO DERECHO A VIVIR EN PAZ
DEBO SER AMIGO Y NUNCA PELEAR.
Y SI MIS DERECHOS QUIERO HACER VALER
NUNCA HE DE OLVIDAR CUÁL ES MI DEBER.
(Usar la música de "Tengo una muñeca vestida de azul")


MAÑANA
DÍA 6 DE DICIEMBRE
 CELEBRAMOS EN ESPAÑA EL DÍA DE LA CONSTITUCIÓN.
EN ESTAS PÁGINAS VAS A CONOCERLA
MUY REQUETEBIEN.
Las aventuras de Ruedita y la Constitución Española
Zona de Alumnos de la Junta de Castilla y León (Día de la Constitución)
DÍA DE LA CONSTITUCIÓN

25 DE NOVIEMBRE




EL PASADO DÍA 25 DE NOVIEMBRE 
EN NUESTRO COLEGIO TAMBIÉN TRABAJAMOS
CONTRA LA VIOLENCIA.

THANKSGIVING DAY

ASÍ DE CHULI QUEDÓ NUESTRO PAVO DE THANKSGIVING DAY.

viernes, 24 de noviembre de 2017

CUENTOS DE OTOÑO

hojitas-otono
LAS HOJITAS DE OTOÑO
Érase una vez tres hojitas y un cascabel.
Cuando el viento soplaba las hojitas bailaban mientras el cascabel sonaba.
Y sonando, sonando el otoño iba anunciando.
Cada vez bailaban más hasta que un día ¡del árbol, echaron a volar!
Y volando, volando vieron muchas maravillas
todo el campo cubierto de hojas secas y amarillas.
Y mientras volaban se preguntaban cuál era la razón de su cambio de color.
Y así al viento preguntaron y no supo contestar y cuando llegó la lluvia volvieron a preguntar.
Preguntaron muchas cosas, preguntaron sin parar
pero la Señora Lluvia tampoco las supo ayudar.
A Don Otoño encontraron descansando en una rama y poniendo cara rara volvieron a preguntar:
Díganos Señor Otoño ¿qué es lo que pasa aquí? por qué nuestro color ha cambiado y del árbol tuvimos que partir.
Contestando Don Otoño con voz ronca y muy serena que cuando él llega con él han de llegar tanto la lluvia que moja como el viento que ha de soplar.
Por eso amiguitas mías – dijo el Señor Otoño – no os debéis de preocupar transcurridos unos meses todo esto pasará, pues vendrán otras hermanas y de nuevo al Señor árbol de verde lo cubrirán.
Muchas gracias Don Otoño – dijeron las tres hojitas –  por a nuestras preguntas contestar,
ya nos vamos más tranquilas sabiendo qué va a pasar.
Esta ha sido la historia de nuestro amigo el otoño que siempre por estas fechas nos viene a visitar y como la lluvia y el viento le ayudan a trabajar.
Y colorín, colorado el cuento del otoño ha terminado.

 Preguntas para comprobar la comprensión del cuento.

¿Quiénes son las protagonistas de este cuento?, ¿Quién desprende las hojas de los árboles?, ¿Hablaron las tres hojitas con el Señor Otoño?
¿Dónde estaban las tres hojitas colgadas?, ¿Dónde estaban el viento y la nube?
(Lo que sucede primero) ¿Qué hacían las tres hojitas?, ¿Dónde estaba el cascabel?
(Lo que sucede después) ¿Quién las hace bailar?, ¿Por qué sopla el viento y llueve?
(Lo que sucede al final) ¿Por qué estaban asustadas las hojitas?, ¿Preguntaron a la nube?, ¿Y al viento?, ¿Y al Señor Otoño?, ¿Se pusieron contentas al hablar con el Señor Otoño? ¿Por qué?


hojaotono
PINTOR SIN PINCELES
Una vez había un niño que se llamaba TINTON. Un día la mamá de Tintón le preguntó:
- Tintón ¿de qué color te gustaría que pintara tu cuarto?
- A mí me gusta el color amarillo. ¿Me lo dejas pintar a mí, mamá?
- No, querido. Mañana vendrá el pintor Manuel.
Al otro día llegó el pintor. Trajo un tarro de pintura amarilla, un pincel grande, un balde y una escalera.
- ¿Me dejará pintar un poco a mí? -pensaba Tintón.
Entretanto, Manuel se puso un gorro en la cabeza y empezó a pintar: Ssssssss el pincel para arriba. Ssssssss... El pincel para abajo. Y cantaba:
Yo soy el pintor Manuel, pinto con pintura, pinto con pincel...
Y caían gotitas amarillas por todas partes.
La mamá de Tintón rezongaba - ¡Ay, Dios mío! ¡Cuándo acabará de pintar este hombre! ¡Miren cómo ensucia toda la casa!... En cambio Tintón se divertía mucho. Apenas llegaba del Jardín de Infantes se ponía un gorro de papel y él también pintaba. Y cantaba:
Yo soy el pintor Tintón. Que pinto mi cuartito. Yo soy el pintor Tintón, con pincel chiquitito...
Un día Tintón volvió del Jardín y el pintor no estaba.
- Mamá, ¿y don Manuel?
- Ya acabó de pintar y se fue.
El pobre Tintón estaba triste. Caminaba por el patio sin saber que hacer. En eso oyó: - Chipit chipit...
Miró para arriba y vio un gorrión que le decía: - ¿No ves nada raro, Tintón? Entonces miró bien, y de pronto exclamó:
- ¡Ah, sí! El árbol tiene algunas hojas pintadas de amarillo. ¡Que suerte! Entonces va a venir el pintor Manuel para seguir pintando.
En eso oyó: - Riiiiing riiiiing...
- ¡Viva! ¡Aquí llega el pintor Manuel! -Y Tintón fue corriendo a abrir la puerta. Se encontró con un hombre que tenía una bolsa rara.
- Buenas tardes. ¿Qué deseaba, señor?
- Vengo para seguir pintando las hojas del árbol.
- Pero usted no tiene pincel. ¿Con qué va a pintar, señor?
- Yo pinto sin pinceles, pibe.
- ¡Ah! ¿Pinta con el dedo?
- No; yo pinto con lo que traigo en esta bolsa.
Y el hombre fue al patio con la bolsa.
Tintón pensaba: - ¿Qué habrá en esa bolsa? ¿Qué habrá?...
El hombre abrió una esquina de la bolsa y dijo:
Viento frío como la capa de tu tío, tienes que poner amarillas las hojas hasta que se caigan, flojas...
Y de la bolsa salió un silbido finito, finito... ssssssssss...
- ¡Ay, que frío! -dijo Tintón. Y fue adentro a ponerse una tricota. Cuando volvió al patio, vio que el hombre cerraba ese piquito de la bolsa, abría otra esquinita y decía:
Sol, solcito, tienes que ser apenas tibiecito.
A ver, saca un rayito y yo lo pruebo con mi dedito...
Y el hombre puso el dedo cerca de la bolsa
- Todavía es caliente... más tibio, sol... ¿A ver? ¡Ahora sí! -decía el hombre.
Y Tintón veía que de la bolsa salía un sol apenas tibio.
- Muy bien -dijo el hombre- ahora vamos a probar:
Viento frío, sal de la bolsa; sol tibio, sal de la bolsa, y de amarillo pinten las hojas.
Tintón, calladito, ¡miraba todo con unos ojos grandes así! De pronto vio que las hojas de los árboles se ponían más pálidas, más pálidas, y se doblaban un poco.
El viento soplaba: - Ssssssss, hojitas, a volar, hojitas a volar... Y las hojas amarillas iban cayendo al suelo.
- Bueno -dijo el hombre de la bolsa del MOÑO- adiós, nene. Volveré mañana.
- Hasta mañana, señor -dijo Tintón. No se acercaba mucho porque pensaba: ¿Y si abre la bolsa y me pone amarillo a mí también y me hace caer al suelo?
Pero cuando el hombre estuvo en la calle, entreabrió un poquito la puerta, asomó la nariz y le preguntó despacito:
- Señor de la bolsa, ¿quién es usted? para decírselo a mi mamá, ¿sabe?
Entonces el hombre se dio vuelta, lo miró fijo, fijo, y le contestó con voz de viento:
Yo soy el señor Otoño que pinta sin pinceles con una bolsa con MOÑO lari laralí lará...


árbol caducos, árboles perennes
¿POR QUÉ ALGUNOS ÁRBOLES
NO PIERDEN SUS HOJAS?
Una vez, hace mucho tiempo, empezó a hacer mucho frío porque el invierno se acercaba. Todos los pájaros que se iban cuando llegaba este momento en busca de sitios más cálidos ya habían partido. Sólo quedaba un pobre pajarito que tenía un ala rota. El pobre pensaba que si no encontraba pronto un lugar donde refugiarse se moriría de frío, miró alrededor y vio un montón de árboles que seguro que le prestarían cobijo.
Saltando y aleteando cuando podía, llegó al bosque y encontró un árbol que le impresionó por lo grande que era y lo fuerte que parecía, era un roble, el pájaro le pidió permiso para refugiarse entre sus ramas hasta la llegada del buen tiempo. El roble le dijo, muy enfadado, que si le dejaba picotearía sus bellotas y le echó de mala manera.
El pájaro vio un árbol precioso de hojas plateadas y tronco blanco, era un álamo y pensó que le daría refugio. Le contó su problema y el álamo le echó con cajas destempladas diciéndole que iba a manchar sus bonitas hojas y su blanquísimo tronco.
Cerca de allí había un sauce que con sus largas ramas colgando hasta el suelo le pareció al pajarito que sería una buena casa para los fríos que se avecinaban. Pero igual que los demás le rechazó argumentando que no trataba nunca con desconocidos y pidiéndole que se marchara cuanto antes.
El pajarito empezó a saltar como podía con su ala rota sin llevar un rumbo fijo, un abeto le vio y le preguntó que le pasaba, el pobre se lo contó y el abeto le ofreció sus ramas mientras le indicaba donde hacía más calorcito. El pájaro le explicó que sería para todo el invierno y el árbol le dijo que así tendría compañía. El pino, que estaba cerca de su primo el abeto, se ofreció para protegerle del viento ya que sus ramas eran más grandes y fuertes.
El pájaro se preparo un lugar bien abrigadito en la rama más grande del abeto y protegido del viento por el pino se dispuso a pasar el invierno. El enebro se ofreció para que pudiera comer de sus bayas y no muriera de hambre.
Estaba muy contento y charlaba con sus amigos, los demás árboles hacían comentarios despectivos sobre ellos.
Aquella noche empezó a soplar el Viento del Norte fuerte y frío, iba pasando de árbol a árbol y sus hojas iban cayendo una tras otra. De pronto giró y se dirigió hacia donde estaban los amigos del pajarito, el Rey de los Vientos le frenó y le dijo que podía desnudar a todos los árboles menos a los que habían ayudado al pájaro.
El Viento del Norte los dejó en paz y conservaron sus hojas durante todo el invierno y desde entonces siempre ha sido así
LAS DOS ARDILLAS
En un lejano bosque repleto de árboles vivían dos ardillas que eran muy amigas, la ardilla roja y la ardilla gris. La ardilla roja era muy trabajadora. Cuando llegaba el otoño se pasaba el día recogiendo frutos secos para llenar su despensa. La ardilla gris, sin embargo, era muy holgazana.
ardillas oto9ño
Mientras su amiga trabajaba recogiendo frutos secos, ella se pasaba el día tumbada en el campo, disfrutando del paisaje, muy contenta de no hacer nada.
Cuando al final del otoño tuvo la ardilla roja repleta su despensa de frutos secos, se preparó a encerrarse en su casa, dispuesta a pasar el invierno tranquilamente.
Y llegaron los vientos y los fríos invernales. En el bosque era imposible estar. Todos los animalitos se escondían en sus casas y comían los frutos secos que habían recogido en el otoño.
Eran días desastrosos para la ardilla gris, la ardilla holgazana, quien por no ser trabajadora tenía la despensa vacía.
Una noche el bosque se llenó de nieve, los animalitos no podían encontrar comida fuera de su casa. Ahora tendrían que alimentarse cada uno con lo que hubieran recogido en el otoño.
¡Pobre ardilla gris! ¡Había sido tan holgazana! Ahora no tenía nada en su despensa y casi se moría de hambre
Un día la ardilla roja la vio venir medio muerta de hambre y frío, y llorando.
- Ardillita roja, amiga mía. ¡Socórreme! Ya no puedo resistir más, me muero de hambre. Dame algo de comer.
La ardilla roja era muy bondadosa y la dejó entrar en su casa.
- Pasa, pobrecita. Aquí encontrarás comida y calor durante todo el invierno. Lo qué yo guardé en el otoño lo comeremos entre las dos.
- ¡Qué buena eres, querida compañera! - dijo emocionada la ardilla gris.
Pero como la comida estaba calculada para una ardilla sola, y no para dos, llegó un momento en que se acabó y vinieron días de escasez y de hambre.
Pero cuando empezó hacer buen tiempo salieron a trabajar.
¡A trabajar! Tanto la ardillita roja, que siempre había sido trabajadora, como la ardillita gris que nunca había trabajado.
Y es que la ardillita roja había sido tan bondadosa que conmovió a la ardillita gris, y ésta le prometió que ya nunca volvería a ser holgazana.

 LA CADTAÑA QUE REVENTÓ DE RISA.

castaña
Una vez iban de paseo una brasa de carbón, una paja y una castaña. Llegaron a un río y no sabían cómo atravesarlo.
La castaña, que era muy lista, propuso lo siguiente:
-Como la paja puede flotar en el agua, yo me montaré encima de ella y me llevará nadando a la otra orilla. Luego regresará a ti, dijo dirigiéndose a la brasa.
A las dos les pareció muy bien, y así se hizo. Primero la paja pasó a la castaña y luego volvió por la brasa de carbón.
Pero cuando estaban a mitad del río, la paja sintió que se estaba quemando con el calor de la brasa y casi sin querer hizo un movimiento brusco, y de una sacudida la tiró al agua.
Cuando la castaña lo vio, le dio un ataque de risa. Se reía tan a gusto, de ver a la brasa remojada, se reía con tanta fuerza, que reventó.
La paja llegó a la orilla completamente chamuscada.
La brasa llegó más tarde, apagada por completo, chorreando.
Llegaron además muy enfadadas las dos con la castaña porque se había reído cuando ellas lo pasaban mal, pero cuando vieron que con la risa había reventado su piel, y estaba destrozada, se compadecieron y fueron a buscar al sastre para que la remendara y le recosiera el roto.
El sastre sólo tenía un trozo de tela de color más claro que el de la piel de la castaña, y tuvo que arreglárselo poniéndole un pedazo de ese color.
Por eso ahora andan todas las castañas con un trozo de piel, que parece un trocito más claro.

 LAS DOS HOJITAS
Era un gran árbol lleno de hojas, hasta un día, en que apareció un gran viento que comenzó a soplar y soplar. Las hojas iban cayendo al suelo una tras otras. Unas se llenaban de barro, otras las pisaban los niños, y otras iban a parar a la basura cuando las recogía el barrendero.
hojas secas otoño
Había en lo alto de una ramita dos hojas que lloraban porque no querían caer al suelo. No querían llenarse de barro, que los niños las pisaran o que las echaran a la basura. Cada vez que venía el viento se movían pero se agarraban con su rabito muy fuerte a la rama del árbol. De pronto dijo la más pequeñita: "tengo una idea, mira aquel pájaro que vuela por el cielo, por qué no esperamos que venga un granviento y volamos como él". A la otra hoja le pareció una estupenda idea. Cuando sopló un gran viento las dos hojas soltaron su rabito de la rama del árbol y volaron por el aire, muy alto, muy alto, hasta desaparecer junto a los pájaros del cielo.

LAS DOS GOTITAS


Las dos gotitas de agua vivían en una gran nube. Comenzó a llover y la gotita pequeña no quería caer, le daba mucho miedo. Su mamá le contó que era muy divertido, que un día calló en una flor, otro día en una casa y otro día en una calle muy bonita.La gotita pequeña, con mucho miedo, agarró de la mano a su mamá, cerró los ojos y se dejó caer.
gotas de agua, cuento sobre agua
Las dos gotitas de agua cayeron junto con las demás, formando una gran lluvia plateada. La mamá mojó la hoja de un árbol, se resbaló y cayó al suelo produciendo un gran ruido: "plaf". Su hija, como era más delgadita, tardó más en caer, se posó sobre un paraguas rojo, haciendo un ruidito: "clic". Después resbaló y cayó en el gorro de una niña, "clic", se deslizó por su nariz para más tarde gotear en su impermeable azul. Al final acabó en unas botasde agua. Estuvo un buen rato en la bota hasta que la niña comenzó a andar y cayó a un gran charco que había en el suelo. Allí encontró a su mamá a quien le dio un gran abrazo. Después de contarse el largo viaje, quedaron fundidas en el gran charco de agua. Más tarde, salió el sol, se reflejó en el charco y apareció un bonito arco iris.

LAS  DOS  GOTITAS  DE  LLUVIA



Las dos gotitas de aguas vivían en una gran nube. Comenzó a llover y la gotita pequeña  no quería caer, le daba mucho miedo. Su mamá le contó que era muy divertido, que un día cayó en una flor, otro día en una casa y otro día en una calle muy bonita.

 La gotita pequeña ,con mucho miedo, agarró de la mano a su mamá, cerró los ojos y se dejó caer.

 

Las dos gotitas de agua cayeron junto con las demás, formando una gran lluvia plateada.


La mamá mojó la hoja de un árbol, se resbaló y cayó al suelo produciendo un gran ruido: "Plaf". Su hija,  como era más delgadita, tardó más en caer, se posó sobre un paraguas rojo realizando un ruidito: "clic". Después resbaló y cayó en la gorro de una niña, "clic", se deslizó por su nariz  para más tarde gotear en su impermeable azul. Al final acabó en unas botas de agua. Estuvo un buen rato en la bota hasta que la niña comenzó a andar u cayó a un gran charco que había en el suelo. Allí encontró a su mamá  a quien le dio un gran abrazo.

 

Después de contarse el largo viaje, quedaron fundidas en el gran charco de agua. Más tarde, salió el sol, se reflejó en el charco y apareció un bonito arco iris.
 LA ARDILLA PEPITA
Érase una vez una ardilla llamada Pepita. Un día iba dando un paseo por el bosque con su mejor amigo el búho Perico, y vieron un nogal cargado de nueces. A Pepa se le pusieron los ojos haciendo chirivitas así que subió al árbol, agarró una nuez y la mordió.
ardilla comiendo nuez en otoño
- ¡Puaggg! ¡Qué mala!- dijo enojada- qué amarga está, y la tiró.
Su sabio amigo comenzó a reír
- Amiga mía -le dijo- ¿Porqué no le quitas la cáscara?
Le hizo caso y juntos se comieron un banquete de nueces.
Y desde entonces las ardillas se pasan el otoño recogiendo nueces para comerlas con los amigos cuando llega el invierno.

lunes, 20 de noviembre de 2017

NI UN BESITO A LA FUERZA


SI TE APETECE DAR BESITOS LOS DAS,
PERO SI NO TE APETECE PUES NO LOS DAS...
 NI UN BESITO A LA FUERZA 

“¡Hay taaantos besos!
Hay besos de buenas noches,
o besos de simple alegría por un regalo.
Hay besos para sanarte si te haces daño.
Hay besos porque sí, porque alguien te tiene cariño.
También se dan besos sin tocar: por ejemplo, besos de papel en una carta
o besos que se soplan y se mandan por el aire.
No todo el mundo besa con la boca: la gente esquimal besa con la nariz.
Los besos son casi siempre agradables y dan sensaciones estupendas.
Tambien hay besos que te dan sensaciones raras, a veces incluso asco.
¿Te han dado alguna vez un beso tan fuerte en una oreja que luego no oías nada?
O… ¿conoces la sensación de los lametazos y besos de un perro con la nariz mojada y fría?
Los besos son maravillosos cuando te apetecen y dan sensaciones agradables.
Tú puedes escoger.
Quizá quiera besarte alguien que no te cae bien;
Entonces puedes decir no.
O tal vez quiera que le des un beso alguien que te cae bien. Pero si no te apetece en ese momento, también puedes decir no.
Puede ser que la otra persona no lo entienda o que le parezca mal. Pero  puedes decidir cuando besas y a quien besas.
Tu tienes derecho a decidir. Puedes decir no.

20 DE NOVIEMBRE. EL DÍA MUNDIAL DE LA INFANCIA.

HOY 20 DE NOVIEMBRE
 ES EL DÍA MUNDIAL DE LA INFANCIA.
NO TE PIERDAS ESTOS VIDEOS PARA CONOCER LOS DERECHOS
DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS.

NIÑOS Y NIÑAS DEL
 SOR ÁNGELA DE LA CRUZ...
¡¡¡HOY ES VUESTRO DÍA!!!
¡¡¡FELICIDADES!!!
¡¡¡QUÉ PASÉIS UNA FANTÁSTICA
 TARDE DE LUNES!!!
UN BESAZO

lunes, 13 de noviembre de 2017

ARTURO Y CLEMENTINA

¡NO TE PIERDAS ESTE CUENTO,
QUE HEMOS TRABAJADO EN CLASE!

ARTURO Y CLEMENTINA






 








Un hermoso día de primavera, Arturo y Clementina, dos jóvenes y hermosas tortugas, se conocieron al borde de un estanque. Y aquella misma tarde descubrieron que estaban enamorados.


Clementina, alegre y despreocupada, hacía muchos proyectos para su vida futura mientras paseaban los dos a orillas del estanque y pescaban alguna cosita para la cena.


Clementina decía: Ya verás qué felices seremos. Viajaremos y descubriremos otros lagos y otras tortugas diferentes, y encontraremos otra clase de peces, y otras plantas y flores en la orilla... ¡Será una vida estupenda! Iremos incluso al extranjero. ¿Sabes una cosa? Siempre he querido visitar Venecia.


Y Arturo sonreía y decía vagamente que sí.



Pero los días transcurrieron iguales al borde del estanque. Arturo había decidido pescar él solo para los dos, y así Clementina podría descansar. Llegaba a la hora de comer, con renacuajos y caracoles, y le preguntaba a Clementina: ¿Cómo estás, cariño? ¿Lo has pasado bien?




Y Clementina suspiraba: ¡Me he aburrido mucho! ¡Todo el día esperándote!


¡ABURRIDO! -gritaba Arturo indignado. ¿Dices que te has aburrido? Busca algo que hacer. El mundo esta lleno de ocupaciones interesantes. ¡Sólo se aburren los tontos!


A Clementina le daba mucha vergüenza ser tonta, y hubiera querido no aburrirse tanto, pero no podía evitarlo.


Un día, cuando volvió Arturo, Clementina le dijo: Me gustaría tener una flauta. Aprendería a tocarla, inventaría canciones, y eso me entretendría.


Pero a Arturo esa idea le pareció absurda: ¡TÚ! ¿Tocar la flauta, tú? ¡Si ni siquiera distingues las notas! Eres incapaz de aprender. No tienes oído.


Y aquella misma noche, Arturo llegó con un hermoso tocadiscos, y lo ató bien a la casa de Clementina, mientras le decía: Así no lo perderás. ¡Eres tan distraída!

Clementina le dio las gracias. Pero aquella noche, antes de dormirse, estuvo pensando por qué tenía que llevar a cuestas aquel tocadiscos tan pesado en lugar de una flauta liviana, y si era verdad que no hubiera llegado a aprender las notas y que era distraída.

Pero después, avergonzada, decidió que tenía que ser así, puesto que Arturo, tan inteligente, lo decía. Suspiró resignada y se durmió.


Durante unos días, Clementina escuchó el tocadiscos. Después se cansó. Era de todos modos un objeto bonito, y Clementina se entretuvo limpiándolo y sacándole brillo. Pero al poco tiempo volvió a aburrirse. Y un atardecer, mientras contemplaban las estrellas, a orillas del estanque silencioso, Clementina dijo: Sabes, Arturo, algunas veces veo unas flores tan bonitas y de colores tan extraños, que me dan ganas de llorar. Me gustaría tener una caja de acuarelas y poder pintarlas.


¡Qué idea ridícula! ¿Es que te crees una artista? ¡Qué bobada! Y reía, reía, reía.

Clementina pensó: Vaya, ya he vuelto a decir una tontería. Tendré que andar con mucho cuidado o Arturo va a cansarse de tener una mujer tan boba. Y se esforzó en hablar lo menos posible.


Arturo se dio cuenta enseguida y afirmó: Tengo una compañera aburrida de veras. No habla nunca y, cuando habla, no dice más que disparates.


Pero debió sentirse un poco culpable y, a los pocos días, se presentó con un paquetón. Mira, he encontrado a un amigo mío pintor y le he comprado un cuadro para ti. Estarás contenta, ¿no? Decías que el arte te interesa. Pues ahí lo tienes. Átatelo bien porque, con lo distraída que tú eres, ya veo que acabarás por perderlo.


La carga de Clementina aumentaba poco a poco. Un día se añadió un florero de Murano: ¿No decías que te gustaba Venecia? Tuyo es. Átalo bien para que no se te caiga, ¡eres tan descuidada!


Otro día llegó una colección de pipas austríacas dentro de una vitrina.

Después una enciclopedia, que hacía suspirar a Clementina. ¡Si por lo menos supiera leer!- pensaba.

Llegó el momento en que fue necesario añadir un segundo piso a la casa de Clementina.


Clementina, con la casa de dos pisos a sus espaldas, ya no podía ni moverse. Arturo le llevaba la comida y esto lo hacía sentirse importante: ¿Qué harías tú sin mí? ¡Claro! -suspiraba Clementina-. ¿Qué haría yo sin ti?







Poco a poco, la casa de dos pisos quedó también completamente llena. Pero ya tenían la solución: tres pisos más se añadieron ahora a la casa de Clementina.


Hacía mucho tiempo que la casa de Clementina se había convertido en un rascacielos, cuando una mañana de primavera decidió que aquella vida no podía seguir por más tiempo.





Salió sigilosamente de su casa y dio un paseo: fue muy hermoso, pero muy corto. Arturo volvía a casa para el almuerzo, y debía encontrarla esperándole. Como siempre.


Pero poco a poco el paseíto se convirtió en una costumbre y Clementina se sentía cada vez más satisfecha de su nueva vida. Arturo no sabía nada, pero sospechaba que ocurría algo: ¿De que demonios te ríes? Pareces tonta -le decía.


Pero Clementina, esta vez, no se preocupó en absoluto. Ahora salía de casa en cuanto Arturo le daba la espalda. Y Arturo la encontraba cada vez más extraña, y encontraba la casa cada vez más desordenada, pero Clementina empezaba a ser verdaderamente feliz y los retos de Arturo ya no le importaban.


Y un día Arturo encontró la casa vacía.


Se enfadó muchísimo, no entendió nada y, años más tarde, seguía contándole a sus amigos: Realmente era una desagradecida esa tal Clementina. No le faltaba nada. ¡Veinticinco pisos tenía su casa, y todos llenos de tesoros!

Las tortugas viven muchísimos años, y es posible que Clementina siga viajando feliz por el mundo. Es posible que toque la flauta y haga hermosas acuarelas de plantas y flores.
Si encuentras una tortuga sin casa, intenta llamarla: ¡Clementina, Clementina!Y si te contesta, seguro que es ella.



 

 


AHORA PUEDES VER EL CUENTO...

CONOCE A MARIE CURIE


Con este  vídes educativo  conocerás a esta científica e investigadora. Una de las mujeres más importantes de la historia.
Desde muy niña quiso dedicarse a la investigación y para poder realizar su sueño se trasladó a París con la idea de estudiar en una prestigiosa universidad francesa donde sí admitían mujeres.
Allí, estudió física y matemáticas, y conoció a su esposo Pierre Curie, el gran amor de su vida y compañero de investigación. Juntos buscaron en la naturaleza sustancias radiactivas y descubrieron dos muy importantes, el radio y el polonio al que llamo así en honor a su país de nacimiento, Polonia.
También conseguió ser la primera mujer que daba clases en una universidad como profesora….
Gracias a sus descubrimientos y sus estudios se han salvado muchísimas vidas.