BOOKI

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lunes, 13 de noviembre de 2017

ARTURO Y CLEMENTINA

¡NO TE PIERDAS ESTE CUENTO,
QUE HEMOS TRABAJADO EN CLASE!

ARTURO Y CLEMENTINA






 








Un hermoso día de primavera, Arturo y Clementina, dos jóvenes y hermosas tortugas, se conocieron al borde de un estanque. Y aquella misma tarde descubrieron que estaban enamorados.


Clementina, alegre y despreocupada, hacía muchos proyectos para su vida futura mientras paseaban los dos a orillas del estanque y pescaban alguna cosita para la cena.


Clementina decía: Ya verás qué felices seremos. Viajaremos y descubriremos otros lagos y otras tortugas diferentes, y encontraremos otra clase de peces, y otras plantas y flores en la orilla... ¡Será una vida estupenda! Iremos incluso al extranjero. ¿Sabes una cosa? Siempre he querido visitar Venecia.


Y Arturo sonreía y decía vagamente que sí.



Pero los días transcurrieron iguales al borde del estanque. Arturo había decidido pescar él solo para los dos, y así Clementina podría descansar. Llegaba a la hora de comer, con renacuajos y caracoles, y le preguntaba a Clementina: ¿Cómo estás, cariño? ¿Lo has pasado bien?




Y Clementina suspiraba: ¡Me he aburrido mucho! ¡Todo el día esperándote!


¡ABURRIDO! -gritaba Arturo indignado. ¿Dices que te has aburrido? Busca algo que hacer. El mundo esta lleno de ocupaciones interesantes. ¡Sólo se aburren los tontos!


A Clementina le daba mucha vergüenza ser tonta, y hubiera querido no aburrirse tanto, pero no podía evitarlo.


Un día, cuando volvió Arturo, Clementina le dijo: Me gustaría tener una flauta. Aprendería a tocarla, inventaría canciones, y eso me entretendría.


Pero a Arturo esa idea le pareció absurda: ¡TÚ! ¿Tocar la flauta, tú? ¡Si ni siquiera distingues las notas! Eres incapaz de aprender. No tienes oído.


Y aquella misma noche, Arturo llegó con un hermoso tocadiscos, y lo ató bien a la casa de Clementina, mientras le decía: Así no lo perderás. ¡Eres tan distraída!

Clementina le dio las gracias. Pero aquella noche, antes de dormirse, estuvo pensando por qué tenía que llevar a cuestas aquel tocadiscos tan pesado en lugar de una flauta liviana, y si era verdad que no hubiera llegado a aprender las notas y que era distraída.

Pero después, avergonzada, decidió que tenía que ser así, puesto que Arturo, tan inteligente, lo decía. Suspiró resignada y se durmió.


Durante unos días, Clementina escuchó el tocadiscos. Después se cansó. Era de todos modos un objeto bonito, y Clementina se entretuvo limpiándolo y sacándole brillo. Pero al poco tiempo volvió a aburrirse. Y un atardecer, mientras contemplaban las estrellas, a orillas del estanque silencioso, Clementina dijo: Sabes, Arturo, algunas veces veo unas flores tan bonitas y de colores tan extraños, que me dan ganas de llorar. Me gustaría tener una caja de acuarelas y poder pintarlas.


¡Qué idea ridícula! ¿Es que te crees una artista? ¡Qué bobada! Y reía, reía, reía.

Clementina pensó: Vaya, ya he vuelto a decir una tontería. Tendré que andar con mucho cuidado o Arturo va a cansarse de tener una mujer tan boba. Y se esforzó en hablar lo menos posible.


Arturo se dio cuenta enseguida y afirmó: Tengo una compañera aburrida de veras. No habla nunca y, cuando habla, no dice más que disparates.


Pero debió sentirse un poco culpable y, a los pocos días, se presentó con un paquetón. Mira, he encontrado a un amigo mío pintor y le he comprado un cuadro para ti. Estarás contenta, ¿no? Decías que el arte te interesa. Pues ahí lo tienes. Átatelo bien porque, con lo distraída que tú eres, ya veo que acabarás por perderlo.


La carga de Clementina aumentaba poco a poco. Un día se añadió un florero de Murano: ¿No decías que te gustaba Venecia? Tuyo es. Átalo bien para que no se te caiga, ¡eres tan descuidada!


Otro día llegó una colección de pipas austríacas dentro de una vitrina.

Después una enciclopedia, que hacía suspirar a Clementina. ¡Si por lo menos supiera leer!- pensaba.

Llegó el momento en que fue necesario añadir un segundo piso a la casa de Clementina.


Clementina, con la casa de dos pisos a sus espaldas, ya no podía ni moverse. Arturo le llevaba la comida y esto lo hacía sentirse importante: ¿Qué harías tú sin mí? ¡Claro! -suspiraba Clementina-. ¿Qué haría yo sin ti?







Poco a poco, la casa de dos pisos quedó también completamente llena. Pero ya tenían la solución: tres pisos más se añadieron ahora a la casa de Clementina.


Hacía mucho tiempo que la casa de Clementina se había convertido en un rascacielos, cuando una mañana de primavera decidió que aquella vida no podía seguir por más tiempo.





Salió sigilosamente de su casa y dio un paseo: fue muy hermoso, pero muy corto. Arturo volvía a casa para el almuerzo, y debía encontrarla esperándole. Como siempre.


Pero poco a poco el paseíto se convirtió en una costumbre y Clementina se sentía cada vez más satisfecha de su nueva vida. Arturo no sabía nada, pero sospechaba que ocurría algo: ¿De que demonios te ríes? Pareces tonta -le decía.


Pero Clementina, esta vez, no se preocupó en absoluto. Ahora salía de casa en cuanto Arturo le daba la espalda. Y Arturo la encontraba cada vez más extraña, y encontraba la casa cada vez más desordenada, pero Clementina empezaba a ser verdaderamente feliz y los retos de Arturo ya no le importaban.


Y un día Arturo encontró la casa vacía.


Se enfadó muchísimo, no entendió nada y, años más tarde, seguía contándole a sus amigos: Realmente era una desagradecida esa tal Clementina. No le faltaba nada. ¡Veinticinco pisos tenía su casa, y todos llenos de tesoros!

Las tortugas viven muchísimos años, y es posible que Clementina siga viajando feliz por el mundo. Es posible que toque la flauta y haga hermosas acuarelas de plantas y flores.
Si encuentras una tortuga sin casa, intenta llamarla: ¡Clementina, Clementina!Y si te contesta, seguro que es ella.



 

 


AHORA PUEDES VER EL CUENTO...

CONOCE A MARIE CURIE


Con este  vídes educativo  conocerás a esta científica e investigadora. Una de las mujeres más importantes de la historia.
Desde muy niña quiso dedicarse a la investigación y para poder realizar su sueño se trasladó a París con la idea de estudiar en una prestigiosa universidad francesa donde sí admitían mujeres.
Allí, estudió física y matemáticas, y conoció a su esposo Pierre Curie, el gran amor de su vida y compañero de investigación. Juntos buscaron en la naturaleza sustancias radiactivas y descubrieron dos muy importantes, el radio y el polonio al que llamo así en honor a su país de nacimiento, Polonia.
También conseguió ser la primera mujer que daba clases en una universidad como profesora….
Gracias a sus descubrimientos y sus estudios se han salvado muchísimas vidas.


 
 

viernes, 10 de noviembre de 2017

¡¡¡ABRE LA BIBLIOTECA!!!

SOY BOOKI GAFOTAS,
¡EL RATÓN MÁS BIBLIOTEQUERO!
TE DOY LA BIENVENIDA A ESTE BLOG.
SI TU TAMBIÉN ERES UN BIBLIOTEQUERO
O UNA BIBLIOTEQUERA...
 TE ESPERO EN LA BIBLIOTECA DEL COLEGIO A PARTIR DELLUNES 13 DE NOVIEMBRE  Y 
TAMBIÉN TE ESPERO POR 
AQUÍ MUY A MENUDO DESDE YA.
ENCONTRARÁS ACTIVIDADES MUY
DIVERTIDAS RELACIONADAS
 CON LA LECTURA.
¡¡¡NO FALTES!!! 






EL PRÓXIMO LUNES 13  DE NOVIEMBRE 
LA BIBLIOTECA ABRE SUS PUERTAS.
¡¡¡TE ESPERAS POR ALLÍ!!!

jueves, 9 de noviembre de 2017

EL HUERTO DEL COLEGIO

EL HUERTO DE NUESTRO  COLEGIO 
VUELVE A COBRAR VIDA.
YA SE HAN SEMBRADO 
ALCACHOFAS, CEBOLLAS, HABAS, 
COLIFLORES, LECHUGAS...
TODOS LOS CURSOS IREMOS PASANDO 
POR EL HUERTO PARA VERLAS CRECER, CUIDARLAS,
REGARLAS Y RECOLECTAR LAS VERDURAS,
HORTALIZAS Y FRUTAS.
¡¡¡EL HUERTO NOS ESPERA!!!







CUENTOS DE HUERTOS


¡¡¡NO TE PIERDAS ESTOS 
CUENTOS DE HUERTOS!!!
EL DRAGÓN VEGETARIANO
Había una vez un dragón que sólo comía verduras porque era un dragón vegetariano.

Los demás dragones le miraban de reojo y se reían a escondidas de él cuando le veían utilizar su llama para hacer a la brasa berenjenas y calabacines, o para calentar el puchero donde hacía unos excelentes guisos con patatas, puerros y zanahorias.

- Este dragón es muy tonto - decía el líder de los dragones
- ¡Con lo buena está la carne recién cazada, con un buen fogonazo para que quede bien asada! - decía otro dragón.
- Sí, definitivamente, este dragón es muy tonto - empezaban a decir todos los dragones a coro, riéndose cada vez más.

Poco a poco, las burlas fueron cada vez más frecuentes. Al principio, el dragón vegetariano se defendía, y les pedía que respetaran su decisión. Pero ninguno le hacía caso, así que acabó cansándose y, simplemente, no les decía nada.

Un día iba el dragón vegetariano en busca de verdura al huerto cuando se encontró a varios de los dragones que tanto se reían de él tirados en el suelo con muy mala cara.

- ¿Qué os ha pasado? ¿Estáis enfermos?
- Creo que la carne que hemos comido estaba mala - dijo con un hilito de voz uno de los dragones.
- No os preocupéis. Ahora mismo os preparo un caldito de verduras y seguro que mejoráis - dijo el dragón vegetariano.

El dragón cuidó de sus compañeros y les dio de comer hasta que se encontraron mejor. Cuando el líder tuvo fuerzas para hablar le dio al dragón vegetariano:

-El dragón vegetariano Gracias amigo. Nos has cuidado y nos has curados con tus verduritas, a pesar de todo lo que nos hemos reído de ti .
- ¡No son tan malas, eh! - dijo el dragón sonriente.
- ¡Desde luego que no! - dijeron todos los dragones a la vez.

Desde entonces, todos los dragones respetan al dragón vegetariano, que de vez en cuando les obsequia con alguno de sus guisos vegetales. Los demás dragones se lo comen todo con mucho gusto, porque han descubierto que la verdura está muy rica y le sienta muy bien. Aunque lo que todavía no saben es que la carne que les hizo enfermar no es que estuviera mala, sino que comieron demasiada.
 
 LA HISTORIA DE MAX
La historia de Max Hubo una vez, hace mucho tiempo, un joven llamado Max que vivía solo en una pequeña casa en medio del campo. Max se las ingeniaba para sobrevivir, cultivando la tierra y criando algunos animales. Lo que le sobraba lo vendía en los mercados de los pueblos cercanos.

Max utilizaba el dinero que ganaba con la venta de sus productos para comprar las cosas que necesitaba para mantener su casa y para él mismo, que no era mucho. Lo que le sobraba lo repartía entre la gente necesitada que encontraba a su paso.

Un día, de camino a un mercado, Max encontró a una anciana que salió a su paso y le pidió ayuda. Su marido, su hijo y su nieto estaban gravemente enfermos, y no podía pagar al médico ni comprar las medicinas que necesitaban. Max prometió entregarle todo el dinero que ganase aquel día en cuanto terminase su jornada. Y así lo hizo.

Días después, la misma anciana volvió a salir al encuentro de Max para pedirle ayuda para comer. Su marido, su hijo y su nieto se estaban recuperando, pero necesitaban alimentarse y no tenían fuerzas aún para ponerse a trabajar. Max le entregó de nuevo todo lo que ganó en el mercado cuando terminó el día.

Aquella misma noche hubo una enorme tormenta. Cuando amaneció, Max se dio cuenta de que el tejado de su casa y el de las cuadras y los establos estaban muy dañados. Era necesario arreglarlo todo cuanto antes para que no se viniera abajo. Pero para ello necesitaba comprar muchos materiales y herramientas que no tenía. Pero tampoco tenía dinero para comprarlos, porque le había dado todo lo que ganó a la anciana.

Pensó entonces en recoger algo del huerto y de los árboles frutales para venderlo en el mercado, pero la tormenta lo había echado todo a perder.

Tampoco pudo coger huevos, porque del susto las gallinas no habían puesto ninguno. Intentó ordeñar a las vacas, pero fue inútil, porque estaban aún nerviosas y no se dejaban tocar.

Mientras Max se lamentaba por todo aquello y pensaba en una solución para conseguir el dinero que necesitaba, vio aparecer a un grupo de personas cargadas con tablones, tejas, sacos de cemento, ladrillos y herramientas.

-La historia de Max Hemos venido a ayudarte - dijo un hombre de aspecto rudo y curtido.
- ¿Quién eres? - preguntó Max, extrañado -. ¿Te conozco?
- Conoces a mi madre. Gracias a ti, mi padre, mi hijo y yo seguimos con vida. He venido con toda esta gente para devolverte el favor. Son todas las personas a las que durante todos estos años has ayudado tan generosa y desinteresadamente, como hiciste con mi familia.

Entre todos ayudaron a Max a reconstruir su casa, los establos y las cuadras.

- No sé cómo agradeceros lo que habéis hecho por mí - dijo Max.
- Somos nosotros los que te estamos agradecidos a ti - dijo el hijo de la anciana.

Max invitó a la anciana y a su familia a trasladarse a su casa, que era muy grande para él solo. Allí vivieron todos juntos y pudieron ampliar el huerto, comprar más animales y ganar algo más de dinero. Pero, a pesar de ello, no dejaron ni un solo día de ayudar a todo aquel que lo necesitaba.
 
 
UNA VISITA INESPERADA
Una visita inesperada La señora Pilar era una mujer solitaria que vivía dedicada a su huerto, sus gallinas y sus vacas en un pequeño pueblo. La señora Pilar no tenía hijos. Su única familia era su hermana Petra, quince años menor que ella, que vivía a muchos kilómetros, en una gran ciudad, con su hija Raquel.

Un día, Petra llamó a su hermana Pilar para pedirle que se quedara con la niña durante unas semanas, aprovechando las vacaciones de verano. Estaba muy enferma y tenían que ingresarla en un hospital para curarla.

-Sabes que no puedo ir a la ciudad, Petra. Tendrás que traerla al pueblo -dijo la señora Pilar a su hermana-. Pero en esta época tengo mucho trabajo. Yo la atenderé encantada, pero no podré dedicarme a entretenerla.

-Le vendrá bien ir al pueblo y ayudarte con el huerto y los animales -dijo Petra-. Así se distraerá del verdadero motivo por el que tenemos que separarnos.

-No te preocupes -dijo la señora Pilar-. Otra cosa no habrá aquí, pero trabajo hay mucho. Y yo por ti hago lo que sea.

En el fondo la señora Pilar estaba muy asustada porque no estaba acostumbrada a tratar con niños. Pero se animó pensando que debía esforzarse por cuidar de su sobrina y así ayudar a su hermana.

Días después, Petra llegó al pueblo con Raquel. La niña, al ver a su tía se asustó mucho. Era mucho mayor que su madre y parecía una señora de pueblo sacada de una foto antigua.

-Mamá, no quiero quedarme -decía la niña, llorando-. En este pueblo no hay niños, ni parques, ni nada que hacer. Seguro que tía Pilar ni siquiera tiene juguetes.

-Solo serán unas semanas -le dijo su madre-. Volveré pronto. Tu tía te cuidará bien.

-Te he preparado la merienda -dijo la señora Pilar-. Seguro que esto no te lo hace tu madre nunca.

-No quiero comer nada -dijo la niña con tono impertinente mientras entraban las tres en la casa.

Pero al llegar a la cocina un aroma a chocolate y almendras hizo que cambiara su gesto.

-Uhm! ¿Qué es esto? -dijo la niña.

-Esto de aquí es un postre casero de chocolate y esto otro es un bizcocho de almendras que saqué hace un ratito del horno de leña -dijo la señora Pilar.

Las tres se sentaron a la mesa a degustar la merienda junto con una ensalada de frutas recién cogidas y un refresco casero.

-Una visita inesperada¿Lo has hecho tú todo? -preguntó la niña.

-Sí -dijo la señora Pilar-. Y he usado leche de mis vacas, huevos de mis gallinas y frutas de mi huerto.

-¿Me enseñarás todo eso? -preguntó la niña.

-¡Por supuesto! -dijo la señora Pilar-. También te puedo enseñar a ordeñar a las vacas, a coger huevos, a cuidar la huerta…

-¡Y a cocinar! -interrumpió Raquel a su tía, con un brillo en sus ojos que sorprendió a su madre y a su tía.

-También te enseñaré a cocinar -dijo la señora Pilar-. Eso sí que es divertido.

-Sabes, mami -dijo Raquel- creo que, después de todo, me lo pasaré bien aquí.

Petra se fue tranquila, sabiendo que había dejado a su hija en buenas manos y que su hermana también quedaba en buena compañía. 
 
VILLA FRUTILLA
Villafrutilla Villafrutilla era un pequeño pueblo precioso, lleno de árboles frutales y con muchas huertas a su alrededor. Las frutas y las verduras de Villafrutilla eran las mejores de todo el mundo. Pero sus habitantes no querían compartirlas con nadie, y se lo quedaban todo para ellos. Y lo que sobraba, lo tiraban a la basura.

La gente de los pueblos de al lado no entendían por qué los de Villafrutilla hacían eso. "Ni pagado ni regalado, de aquí no sale nada que aquí se haya cultivado", decían los habitantes de este lugar. El motivo por el que se comportaban así era que creían que sus vegetales tenían poderes especiales, y por eso no querían compartirlos con nadie.

Un día, Villafrutilla amaneció sin un solo árbol ni una sola planta en sus huertos. Las verduras y las frutas habían desaparecido. Era un verdadero misterio. Nadie sabía qué había pasado.

Los habitantes de Villafrutilla recorrieron todos los pueblos de alrededor, esperando encontrar sus plantas y sus árboles. Pero no encontraron ni rastro. De modo que se organizaron en grupos para ir mucho más lejos. Cogieron las frutas y verduras que les quedaban en sus casas y emprendieron el viaje.

Durante meses, los diferentes grupos viajaron por el mundo sin encontrar sus plantas, comiendo las frutas y verduras que llevaban encima, dejando el pueblo desierto.

Pero pronto se les acabaron. Y entonces, necesitaban a alguien que les vendiera algo que comer.

- “Ni pagado ni regalado, de aquí no sale nada que aquí se haya cultivado”- les contestaba la gente. Exactamente lo mismo que ellos solían responder. Y lo curioso, es que a todos los grupos y en todos los sitios les contestaban siempre lo mismo. Así que se tuvieron que conformar con comer bayas silvestres y hierbas del campo.

Desesperados, todos volvieron a Villafrutilla. Cuando llegaron, descubrieron que los árboles y las plantas estaban de nuevo en su sitio y también cogiendo la verdura y la fruta.

- ¿Qué hacéis aquí? ¡Fuera de nuestro pueblo! -gritaron todos a la vez.

Todos se fueron, y los árboles y las plantas volvieron a desaparecer al día siguiente.
La gente de Villafrutilla no entendía nada. Pero el más anciano del pueblo tuvo una idea y llamó a la gente que se había marchado.

Villafrutilla- ¡Volved a nuestros campos! -les gritó-. Aquí hay alimentos para todos
- ¿Pero qué haces? ¿Estás loco? -le dijo la gente.
- Esperad y observad lo que ocurre -dijo el anciano.
- Cuando la gente regresó a los campos, los árboles brotaron de nuevo, y las plantas también.

Realmente, nuestros campos son mágicos -dijo el anciano-. Siempre estuvieron ahí para dar de comer a todo el mundo, pero nosotros con nuestra avaricia fuimos incapaces de comprenderlo.

Desde ese día, la gente Villafrutilla empezó a compartir con sus vecinos lo que les daban sus campos. Y cuando más compartían, más tenían. Pues esa era la magia de los campos de Villafrutilla.

martes, 10 de octubre de 2017

12 DE OCTUBRE, DÍA DE LA HISPANIDAD.

EL PRÓXIMO JUEVES CELEBRAREMOS
EL DÍA DE LA HISPANIDAD.
SI QUIERES CONOCER QUÉ CELABRAMOS ESE DÍA...
¡¡¡NO TE PIERDAS NADA DE ESTO!!!

CRISTOBAL COLÓN

12 de octubre.

 Día de la Hispanidad. Colón llega a América.

LOS 12 DE OCTUBRE DE CADA AÑO RECORDAMOS LA LLEGADA DE COLÓN
Al CONTINENTE AMERICANO. 

POR ALLÁ DEL AÑO 1451, EN UN PUEBLECITO DE ITALIA, 
NACÍA UN NIÑO LLAMADO CRISTÓBAL COLÓN, QUE DESDE PEQUEÑO, SE FASCINÓ CON LAS LECTURAS DE MARCO POLO, QUE ERA UN VIAJERO QUE CONTABA SUS EXPERIENCIAS DE VIAJES.

A COLÓN LE EMPEZABA A DAR VUELTAS POR SU CABEZA QUE LA TIERRA ERA REDONDA.
EN AQUELLA ÉPOCA LOS HABITANTES DE EUROPA TENÍAN IDEAS EXTRAÑAS. CREÍAN QUE LA TIERRA ERA PLANA, QUE DESPUÉS DEL MAR TENEBROSO SE ACABABA LA SUPERFICIE Y QUE HABÍA MONSTRUOS QUE SE DEVORABAN AL QUE SE ANIMABA A NAVEGAR, OLAS HIRVIENDO QUE TE QUEMABAN VIVO...

¡¡QUÉ EQUIVOCADOS ESTABAN!! ¿VERDAD?


COLON CRECIÓ CONVENCIDO DE QUE LA TIERRA ERA REDONDA. SU CABEZA ESTABA LLENA DE PROYECTOS Y AVENTURAS, PERO COMO NO TENÍA DINERO DECIDIÓ PEDIR AYUDA A LOS REYES DE ESPAÑA PARA COMPRAR EMBARCACIONES Y ASÍ PODER LLEGAR POR OTRO CAMINO A LA INDIA, QUE ERA EL LUGAR QUE LOS PROVEÍA DE ESPECIAS.

RECUERDEN QUE EN ESA ÉPOCA NO HABÍA FRIGORÍFICOS, ENTONCES, LOS ALIMENTOS SE ECHABAN A PERDER FÁCILMENTE Y CON LAS ESPECIAS DURABAN MÁS. PERO COMO NO PODÍAN IR A LA INDIA POR TIERRA PORQUE LOS TURCOS NO LOS DEJABAN PASAR, BUSCARON UN CAMINO POR MAR...



LOS REYES DE ESPAÑA LE OFRECIERON SU AYUDA Y COLÓN COMPRÓ TRES CARABELAS.

ZARPARON DEL PUERTO DE PALOS LAS TRES CARABELAS EN BUSCA DE UN NUEVO CAMINO PARA LLEGAR A LA INDIA, CON 87 TRIPULANTES. 

MUCHOS DE ELLOS NO ERAN MARINEROS Y SE SENTÍAN PREOCUPADOS Y NERVIOSOS.


DURANTE EL TRAYECTO LA VIDA DE ESAS PEQUEÑAS NAVES SE HIZO MUY DIFÍCIL.

 LOS DÍAS PASABAN Y SOLAMENTE VEÍAN AGUA Y CIELO. LA COMIDA ESCASEABA, Y LOS TRIPULANTES ESTABAN MUY ANSIOSOS. ERA CONTINUO EL MIRAR HACIA EL HORIZONTE BUSCANDO TIERRA.


POR FIN, EL 12 DE OCTUBRE, UN MARINERO DE UNA DE ESAS CARABELAS GRITÓ ¡¡¡¡TIERRA!!! 

CON SORPRESA VIERON UN PAISAJE LINDÍSIMO CON HOMBRES Y MUJERES DE PIEL COBRIZA. USABAN MUY POCA ROPA Y ADORNABAN SU CUERPO CON PINTURAS NATURALES Y PLUMAS.

¡¡QUÉ SORPRENDIDOS ESTABAN AL VER APARECER ESAS EXTRAÑAS NAVES!! ELLOS USABAN SIMPLEMENTE UNAS PEQUEÑAS CANOAS PARA PESCAR. 

¿¿QUÉ CREEN USTEDES QUE SINTIERON ESTAS PERSONAS??


LOS HABITANTES DE ESTAS TIERRAS, QUE COLÓN LLAMÓ INDIOS POR CREER QUE HABÍA LLEGADO A LA INDIA , TENÍAN UNA MANERA DISTINTA DE VIVIR, MUY NATURAL. 

VIVÍAN DE LA CAZA Y DE LA PESCA. ESTABAN ORGANIZADOS DE OTRA MANERA. TENÍAN OTRAS CREENCIAS. 

DESDE LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES TODO CAMBIÓ PARA ELLOS PORQUE SUS COSTUMBRES NO FUERON RESPETADAS. 

COLÓN VOLVIÓ A ESPAÑA MOSTRANDO LO QUE HABÍA ENCONTRADO Y MÁS Y MÁS NAVES EMPRENDIERON CAMINO A ESAS NUEVAS TIERRAS.

MUCHOS INDIOS MURIERON, FUERON MALTRADADOS Y ECHADOS DE LOS LUGARES DONDE VIVÍAN.


MUCHOS DE ELLOS HOY VIVEN EN DISTINTOS LUGARES DE AMÉRICA INTENTANDO CONSERVAR SUS TRADICIONES, SU LENGUA, UNA VIDA SIMPLE QUE CUIDA LA NATURALEZA Y MUESTRA CON SUS ARTESANÍAS QUE VALORAN SU CULTURA Y LA COMPARTEN. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

¡¡¡ HA COMENZADO EL OTOÑO!!!


 AUNQUE HACE CALORCITO TODAVÍA,
¡¡¡ HA COMENZADO EL OTOÑO!!!
ES UNA DE MIS ESTACIONES FAVORITAS.
¿A TI TE GUSTA EL OTOÑO?
VAMOS A LEER ESTAS POESÍAS...




POEMA  DEL  OTOÑO  Y  LAS  TRES  HOJITAS

“LAS HOJITAS DE OTOÑO”


Érase una vez

tres hojitas

y un cascabel.

Cuando el viento soplaba,
las hojitas bailaban
mientras el cascabel sonaba.
Y sonando, sonando,
el otoño iba anunciando.
Cada vez bailaban más,
hasta que un día
¡del árbol, echaron a volar!
Y volando, volando
vieron muchas maravillas:
todo el campo cubierto
de hojas secas y amarillas.
Y mientras volaban
se preguntaban,
cuál era la razón
de su cambio de color.
Y así, al viento preguntaron
y no supo contestar.
Cuando llegó la lluvia
volvieron a preguntar.
Preguntaron muchas cosas,
preguntaron sin parar;
pero la Señora Lluvia
tampoco las supo ayudar.
A Don Otoño encontraron
descansando en una rama,
y poniendo cara rara
volvieron a preguntar:
-Díganos Señor Otoño,
¿qué es lo que pasa aquí?
¿Por qué nuestro color ha cambiado
y del árbol tuvimos que partir?
Contestando Don Otoño,
con voz ronca y muy serena,
que cuando él llega
con él han de llegar
tanto la lluvia que moja
como el viento que ha de soplar.
Por eso, amiguitas mías - dijo el Señor Otoño -
no os debéis de preocupar,
transcurridos unos meses
todo esto pasará;
pues vendrán otras hermanas
y de nuevo al Señor árbol
de verde lo cubrirán.
Muchas gracias Don Otoño
- dijeron las tres hojitas -
porque a nuestras preguntas has contestado,
ya nos vamos más tranquilas
sabiendo qué va a pasar.
Y colorín, colorado,
el cuento del Otoño
ha terminado.
 



Preguntas para comprobar la comprensión del cuento.

¿Quiénes son las protagonistas de este cuento?


 ¿Quién desprende las hojas de los árboles?

 ¿Hablaron las tres hojitas con el Señor Otoño?

¿Dónde estaban las tres hojitas colgadas?

 ¿Dónde estaban el viento y la nube?
(Lo que sucede primero)

¿Qué hacían las tres hojitas?
 ¿Dónde estaba el cascabel?
(Lo que sucede después)

 ¿Quién las hace bailar?
 ¿Por qué sopla el viento y llueve?
(Lo que sucede al final)

 ¿Por qué estaban asustadas las hojitas?
 ¿Preguntaron a la nube?
 ¿Y al viento?
 ¿Y al Señor Otoño?
 ¿Se pusieron contentas al hablar con el Señor Otoño?
¿Por qué?

POEMS ABOUT AUTUMN...



¡¡¡A LEER POEMAS DEL OTOÑO!!!


¡¡¡A LEER POEMAS DEL OTOÑO!!!