BOOKI

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lunes, 25 de enero de 2016

CUENTOS DE PAZ

ESTA SEMANA CELEBRAMOS
EN NUESTRO COLE EL
 DÍA DE LA PAZ.
EL PRÓXIMO VIERNES
MONTAREMOS NUESTRO
MERCADILLO DE LA PAZ.
YA PUEDES IR LEYENDO...

LA PALOMA MARI PAZ
paloma dia de la paz
La luna grande y redonda, como una pelota de plata, brillaba en lo alto del cielo. Esa noche hacia tanto calor en la selva que el mono Tono no era capaz de coger el sueño. Harto de dar vueltas en su rama, bajó a la laguna a darse un baño.
-¡Vaya! –Exclamó al asomarse a las aguas tranquilas- ¡Una tarta de nata! ¿Qué rica! Me la voy a comer entera yo solito.
En ese momento pasaba por allí la elefanta Amaranta, dispuesta a llenar su trompa de agua para darse una refrescante ducha. Cuando Amaranta vio al monoTono preparado para hincarle el diente a una enorme tarta de nata que flotaba en mitad de la laguna, se puso a barritar:
-¿Cómo te atreves, mono mamarracho? –Le gritó levantando la trompa-. Esa tarta será para mí.
-Y ¿por qué? –Le preguntó enfadado el mono Tono- La tarta es mía: ¡yo la vi primero!
-¡Ah!, no, no, ni hablar. Es mía porque soy la más fuerte de la selva. Y si no estás de acuerdo, emplearé toda mi fuerza contra ti y te haré papilla.
El mono Tono, atemorizado, decidió volverse a su rama.
La elefanta Amaranta iba a empezar a darse un atracón de tarta de nata, cuando acertó a pasar por allí el león Ramón.
-Uy, qué sed tengo –se dijo Ramón-. Voy acercarme a la laguna para beber su agua fresquita.
Pero al llegar a la orilla, vio a la elefanta Amaranta a punto de ponerse como el quico.
-¿Cómo te atreves, elefanta sin seso, a comerte un tarta sin mi permiso? Esa tarta es mía.
-Pero, ¿por qué? –se atrevió a preguntar la elefanta.
-Pues porque soy el rey y todo lo que hay en la selva me pertenece. Y si te atreves a rechistar, utilizaré mi poder para expulsarte de mi reino.
Impresionada por el brillo de la corona real, la elefanta no se atrevió a decir ni mu y decidió alejarse.
El león estaba ya relamiéndose de gusto y abriendo sus fauces para engullir de un solo bocado la enorme tarta. En ese preciso instante salió del agua la hipopótama Pótama, que se estaba dando su baño nocturno.
-¿Cómo te atreves, león presuntuoso? Esa tarta es de mi propiedad.
-Pero, ¿por qué? –Rugió el león-. Yo soy el rey de la selva.
-Tú serás todo lo rey de la selva que quieras, pero en esta charca la que manda soy yo. Y si me robas lo que está en mi territorio, no te dejaré que te vuelvas a acercar a beber ala laguna.
El león sabía que el agua era muy importante para poder vivir. Así que pensó que lo más prudente era marcharse por donde había venido.
La hipopotama Pótama, dando un berrido espeluznante, se metió en el agua de nuevo para comerse la tarta. Más no pudo hacerlo, porque oyó los gritos de protesta de la urraca Paca que volaba alrededor de la laguna:
-¿Cómo te atreves, hipopótama insensata? Esa tarta tiene que ser mía.
-Pero...¡hip!, ¿por qué? –preguntó la hipopótama con un ataque de hipo.
-Pues porque soy el animal más rico de estos contornos y puedo comprarlo todo con mis riquezas. ¿A que no podrás resistirte a darme la tarta a cambio de este puñado de piedras brillantes? –le propuso la urraca, mostrándole un montón de rubíes, esmeraldas y diamantes.
Al ver tanta riqueza, a la hipopótama se le encendieron los ojillos de codicia. Sin perder ni un segundo, Pótama cogió las piedras preciosas y salió corriendo.
Entre tanto, con tanta discusión y tanto ir y venir de animales, se había hecho de día. La luna se había marchado a dormir y, en su lugar, lucía un gran sol amarillo. Cuando la urraca se lanzó sobre la laguna para darse un festín, se dio cuenta de que...¡la tarta había desaparecido!
-¡Eh!, tú, hipopótama Pótama, ven aquí ahora mismo. Seguro que has sido tú la que te has comido la tarta.
-¡Ah!, no, ni hablar, yo no he sido –contestó indignada la hipopótama. Seguro que ha sido el león Ramón.
-Pero, qué dices, si yo ni siquiera la he probado –se defendió el león-. Seguro que ha sido la elefanta Amaranta.
-¡¿Cómo?! ¡Que yo me he comido la tarta! Serás mentiroso. Yo no como tarta de nata desde que era pequeña. Seguro que ha sido el mono Tono.
-¡¿Yo?! Como voy a comérmela yo, si llevo un montón de tiempo subido en mi rama escuchando vuestros gritos. Seguro que ha sido la urraca Paca.
Y así, echándose la culpa y discutiendo sin parar se pasaron horas y horas hasta que volvió a hacerse de noche.
-Mirad –gritó el mono Tono-. La tarta vuelve a estar en medio de la laguna
Al verla, todos los animales se abalanzaron sobre ella, pero cuando fueron a morderla, sólo consiguieron darse un buen coscorrón y llenar sus bocas de agua del lago.
-¿Qué es esto? –Vociferaron indignados- ¿Adónde ha ido a parar?
Un risa alegre, que tintineaba como una campanilla, llamó la atención de los animales. Era la paloma Mari Paz que lo había visto todo desde el cielo.
-Ji, ji, ji, ji, ji –reía divertida Mari Paz-. ¿Pero no os dais cuenta de que la tarta de nata no es más que la luna llena que se refleja en la laguna?
Menudo chasco se llevaron Tono, Amaranta, Ramón, Pótama y Paca. Tanto tiempo discutiendo para eso.
A la paloma Mari Paz le dio mucha pena ver sus caras de decepción.
-Venid conmigo –les dijo— Os voy a invitar a pastel de chocolate, lo he cocinado yo misma esta mañana.
-Pero... ¿por qué? –Le preguntó el mono Tono- ¿Es tu cumpleaños?
-¡Oh!, no, no es mi cumpleaños, ni mi santo, ni nada de eso. Es que estoy convencida de que compartiendo las cosas, se disfruta más de ellas. Y yo voy a disfrutar mucho más de mi pastel si lo comemos todos juntos.
Y alrededor de la laguna, mirando la luna de plata, aquella pandilla de animales se lo pasó de maravilla comiendo pastel de chocolate y riéndose sin parar.
Después de mucho comer, aprendieron de este encuentro que compartir y ofrecer hace cosquillas por dentro.

paloma de la paz, dia de la paz y no violencia
LA VERDADERA PAZ
Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron. El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas placidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron estapintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, vio tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado placidamente un pajarito en su nido...
¿Paz perfecta...?
¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?
El Rey escogió la segunda.
¿Sabes por qué?
"Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado dela paz."

recursos día de la paz

LAS LÁGRIMAS DEL DRAGÓN
Lejos, muy lejos, en la profunda caverna de un país extraño, vivía un dragón cuyos ojos centelleaban como tizones ardientes.
Las gentes del entorno estaban asustadas y todos esperaban que alguien fuera capaz de matarlo. Las madres temblaban cuando oían hablar de él, y los niños lloraban en silencio por miedo a que el dragón les oyese.
Pero había un niño que no tenía miedo:
- Taró, ¿a quién debo invitar a la fiesta de tu Cumpleaños?
- Mamá, quiero que invites al dragón.
- ¿Bromeas?, - dijo la madre.
- No, quiero que invites al dragón, - repitió el niño.
La madre movió la cabeza desolada. ¡Qué ideas tan extrañas tenía su niño! ¡No era posible!
Pero el día de su Cumpleaños, Taró desapareció de casa. Caminó por los montes, atravesando torrentes y bosques, hasta que llegó a la montaña donde vivía el dragón.
- ¡Señor dragón! ¡Señor dragón!, -gritó con voz vibrante.
- ¿Qué pasa? ¿Quién me llama?, - pensó el dragón, sacando la cabeza fuera de su enorme caverna.
- Hoy es mi Cumpleaños y mi madre preparará un montón de dulces, -gritaba el niño-. He venido para invitarte.
El dragón no podía creerse lo que oía y miraba al niño gruñendo con voz cavernosa. Pero Taró no tenía miedo y continuaba gritando:
- ¡Señor dragón! ¿Vienes a mi fiesta de Cumpleaños?
Cuando el dragón entendió que el niño hablaba en serio, se conmovió y empezó a pensar:
- Todos me odian y me temen. Nadie me ha invitado nunca a una fiesta de Cumpleaños. Nadie me quiere. ¡Qué bueno es este niño!
Y mientras pensaba esto, las lágrimas comenzaron a descolgarse de sus ojos. Primero unas pocas, después tantas y tantas que se convirtieron en un río que descendía por el valle.
- Ven, móntate en mi grupa - dijo el dragón sollozando- te llevaré a tu casa.
El niño vio salir al dragón de la madriguera. Era un reptil bonito, con sutiles escamas coloradas, sinuoso como una serpiente, pero con patas muy robustas.
Taró montó sobre la espalda del feroz animal y el dragón comenzó a nadar en el río de sus lágrimas. Y mientras nadaba, por una extraña magia, el cuerpo del animal cambio de forma y medida y el niño llegó felizmente a su casa, conduciendo una barca con adornos muy bonitos y forma de dragón.

UN CHOCOLATE MUY ESPECIAL

chocolate especial
-¡Mami!, ¡Mami! hoy llegó una niña nueva a la escuela.
-Qué bien cariño, ¿jugaste con ella?
-No mami, la mordí.
-¿La mordiste? Pero, ¿Por qué lo hiciste? la niña nueva estará muy triste.
-Mami yo quería probarla.
-¿Probarla?
-Si mami, la niña nueva es de chocolate y otros niños la llamaron negra.
-¿De chocolate?, ¿negra? o cariño ya entiendo. Ven, acércate, siéntate junto a mi, quiero contarte una historia. Hace muchos años en un país muy lejano, existía una pequeña aldea, en la que sus habitantes vivían muy tristes, porque el sol cada día brillaba tan fuerte que sólo les quedaba la noche para poder salir fuera de sus casas. Los niños no podían ir a la escuela, los papás no podían ir al trabajo.
-Pero mami, hoy también brillaba el sol fuerte, y pudimos ir a la escuela.
-Tienes razón cariño, Pero en aquella aldea, además de brillar muy fuerte el sol, brillaba tanto que los campos estaban sin flores, los ríos se secaban y sus rayos tocaban en la piel de los aldeanos, les produjo unas quemaduras terribles, entonces un día una niña pequeña, como tú, le dijo a su mamá: -Mami esta noche buscaré al señor sol, y le pediré por favor que deje de quemar nuestros campos, de secar nuestros ríos y de dañar nuestra piel, él no me dará miedo, la noche me protegerá y yo me cubriré muy bien-. La niña subió despacito una gran montaña, esperando sin miedo a que el señor sol apareciera en el horizonte. -Señor sol, señor sol -¿Quién me ha despertado? aún no ha amanecido. La voz del señor sol era un poco ronca, pero la niña no se asustó y continuó llamándolo. -Señor sol, señor sol, por favor deje de quemar a mi pueblo. Entonces, el señor sol abrió sus brillantes y grandes ojos, sorprendiéndose al ver a la niña envuelta en telas de muchos colores despertando tan temprano. - ¿Qué haces aquí pequeña? ¿Por qué llevas esas telas? apenas puedo verte, ¿no tendrías que estar en la escuela? Entonces la niña le explicó con todo detalle el motivo de su visita. -Si me quito estas telas quemarás mi piel clara y me dolerá mucho. El señor sol se quedó muy pensativo y transcurridos unos minutos, a los que la niña espero pacientemente, el dijo: -Muy valiente y tienes un gran corazón, porque no sólo has venido por ti, así que voy hacerte un regalo. Buscó en un bolsillo y sacó de él unos bolsitos que entregó a la niña, diciéndole: -Mira dentro de estos saquitos, hay unos escudos mágicos que protegerán tu piel y a todos los habitantes de tu aldea, tu piel se oscurecerá y estará protegida de mis fuertes rayos. Para tus campos y tus ríos, mandaré a mis amigas las nubes para que preparen las estaciones de las lluvias y no se olviden de tu aldea. La pequeña agradeció al sol todos sus regalos y marchó rápido hacia la aldea. Al día siguiente todos los habitantes de la aldea ya habían puesto sobre su piel los pequeños escudos mágicos que los protegerían de los fuertes rayos solares, sus pieles se oscurecieron y estaban radiantes y la aldea volvió a la normalidad.
-Entonces, ¿mi amiguita viene de un país lejano?
-Cariño, sus abuelitos o sus antepasados vinieron de lugares donde el señor sol quemaba mucho y su piel se oscurece para protegerles, por eso tu pensabas que tu amiguita era de chocolate.
-Gracias mami, mañana le daré muchos besitos a mi nueva amiga, le pediré perdón y jugaremos juntas.

LA MAGIA ESTÁ EN LA SOLIDARIDAD

magia solidaridad
Había una vez... hace mucho tiempo, una hormiga. Un día que andaba de paseo por el campo quedó atrapada por una fuerte lluvia.
-¡Qué fuerte aguacero!, ¿Dónde podré esconderme?- dijo la hormiga
La hormiga divisó una hermosa seta y se metió debajo esperando que dejara de llover, pero la lluvia era cada vez más fuerte. Al poco rato llegó una mariposa con sus alitas tan mojadas, que ya no podía volar, se arrastró hasta la seta y dijo:
-Hormiguita, hormiguita, déjame entrar para cobijarme bajo la seta, estoy toda mojada, tengo frío y no puedo volar.
La hormiga le contesto:
-El espacio es muy pequeño, pero no importa estaremos muy apretadas pero en buena armonía.
La mariposa y la hormiga se cobijaron bajo la seta, mientras seguía lloviendo más y más. Al poco rato llegó un pequeño ratón corriendo y les dijo:
-Déjenme entrar debajo de la seta, estoy todo empapado.
La hormiga y la mariposa le contestaron:
-Bueno, casi no hay espacio, pero no importa nos apretaremos para que tu quepas.
La lluvia era cada vez más fuerte, parecía que no iba a cesar nunca. Y en eso llegó una paloma mojada y temblorosa, suplicando:
-Por favor déjenme entrar debajo de la seta, todas mis plumas están mojadas y mis alas cansadas.
El ratón le dijo que ya no había espacio y la palomita pidió que se apretaran un poquito y todos estuvieron de acuerdo.
En eso, llegó una liebre corriendo que gritaba:
-Escóndanme que me persigue la zorra.
Y todos los animales dijeron:
-Pobre liebre, vamos apretarnos un poquito más y así lograron ocultar a la liebre.
Acababan de esconder a la liebre cuando llegó corriendo la zorra. Y husmeando enfurecida dijo:
-¿Han visto ustedes a la liebre? ¿seguro qué no está escondida aquí?. Y la mariposa contestó:
-¿Cómo podríamos esconderla aquí si casi no hay espacio?
Así que la zorra miró a su alrededor y se fue corriendo.
Por fin dejó de llover y el sol volvió a brillar en el cielo radiante. Todos los animales salieron muy contentos de debajo de la seta. Extrañada la hormiga exclamo:
-¿Cómo es posible? apenas cabía yo solita debajo de la seta y luego resulta que había sitio para todos. En eso, una rana que había visto todo desde una piedra, se acercó a los animalitos y a la seta y les dijo croando:
-Amigos, no se dan cuenta que la magia está en la solidaridad, cuando nos ayudamos todo se resuelve.

¡OSOS DE GRANJA!
Había una vez una bonita granja blanca con el tejado rojo donde vivían muchos animales. En esta linda granja convivían todos juntos y felices, cada uno tenía una importante función para que la granja funcionara bien. Las gallinas que se encargan de la producción de huevos, el gallo tenía que despertar a todos para comenzar el trabajo,  las vacas tenían la misión de producir rica leche, las ovejas  proporcionaban lana y con su leche se hacían exquisitos quesos. Los caballos transportaban los productos a otros lugares y traían la comida. Los cerditos se comían las malas hierbas para que crecieran los cultivos y abonaban la tierra para que éstos fueran productivos. Vivían también en esta granja un intrépido e inteligente perro que organizaba el trabajo de los demás animales y un simpático y alegre gatito que escuchaba a todos los animales y les ayudaba con sus preocupaciones.
De esta manera, con el trabajo bien organizado, convivían todos felices y contentos en armonía y eran grandes amigos.
día de la paz
Una mañana, sin que ninguno de los animales supiera de dónde habían venido, aparecieron en la puerta de la granja una familia de extraños animales desconocidos por todos. Estos animales eran de gran tamaño, desde la puerta de la granja hacían gestos y pronunciaban extraños sonidos. El gallo que estaba en lo alto del tejado fue el primero en observar a estas criaturas, aviso rápidamente a los demás animales. Todos se reunieron en el granero. Todos excepto el intrépido e inteligente perro, que había salido a pasear con el granjero.
El gatito que era el experto en escuchar se acercó a la puerta, para comunicarse con la familia de extraños animales que allí estaba situada. Pero antes de llegar a la puerta volvió rápidamente al granero.
-Miau, Nunca he visto criaturas como estas. No se les entiende lo que dicen y tienen un aspecto horrible. Además huelen raro. Yo creo que quieren atacar nuestra granja.
-¡Qué miedo! Co coco – dijeron las gallinas.
-Beee, hay que echarles de aquí rápidamente, antes de que nos hagan daño, o nos roben-dijeron las ovejas.
-Un momento-dijo el caballo- ¿Por qué iban a querer hacernos daño?, ¿estás seguro de eso gatito?
-Claro que estoy seguro miau.
-Kiriki, es cierto caballo, que yo los he visto desde arriba-dijo el gallo-¿qué otra cosa podrían querer?
-Muuu, se tienen que ir de aquí-dijeron las vacas-no queremos que esos raros animales se junten con nuestros pequeños, a lo mejor les contagian algo.
De esta forma los animales de la  granja fueron hostiles con aquella familia de animales y hasta les tiraron piedras para que se fueran de su granja.
Cuando llego el intrépido e inteligente perro le contaron lo ocurrido. El perro se quedó pensativo, no estaba muy convencido con la historia que le estaban contando los animales. El perro salió en busca de esta familia de animales.
Cuando volvió reunio a todos los animales de la granja en el granero y les dijo lo siguiente:
-Guau guau, Habéis juzgado sin tener datos. He ido a buscar a esa familia de animales. Esas criaturas extrañas son una familia de osos. Vienen de un lugar lejano, por eso nunca habíais visto animales de su especie. Han hecho un largo viaje y están cansados. Tuvieron que abandonar su bosque porque no había comida para todos y están buscando un lugar donde trabajar y vivir. No hablan nuestro idioma, pero pueden comunicarse. Yo creo que pueden colaborar con nosotros en nuestra granja.
Todos los animales estaban nerviosos y querían hablar a la vez.
-Pero aquí no hay trabajo para ellos. Todos los puestos están ocupados cococo.
-Yo creo- dijo el caballo-que algo podrán hacer, nos hace falta alguien que vigile la granja.
Finalmente todos estuvieron de acuerdo con la idea. Acogieron a la familia de osos, les enseñaron su idioma y sus costumbres. Los animales de la granja aprendieron su forma de comunicarse y nuevos métodos de trabajo. Acoger a los osos de granja fue una fantástica idea.

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